Lámparas de bajo consumo en una tienda de Madrid (20minutos.es)
Lámparas de bajo consumo en una tienda de Madrid (20minutos.es) 20MINUTOS.ES

Con la preocupación por el calentamiento global, la venta de bombillas de bajo consumo se ha disparado. Solo en EE.UU se han vendido 150 millones de unidades el año pasado.

El pasado mes de febrero, Australia anunciaba que para 2010 va a prohibir el uso de las bombillas convencionales , sustituyéndose por las de bajo consumo. Medidas similares se están estudiando en Nicaragua o Venezuela.

Una opción para la sustitución de la clásica bombilla incandescente es el uso de las lámparas compactas fluorescentes - LCF -, que dan más horas de luz, usando menos energía.

Contienen mercurio

El riesgo radica en que el mercurio quede esparcido una vez se tiren a la basura
Pero el remedio puede ser perjudicial, debido a que este tipo de bombillas contienen mercurio, que puede atacar al sistema nervioso, al hígado y a los riñones.

El riesgo para la salud no estaría tanto en el uso de estos dispositivos sino en su eliminación, una vez el usuario las haya tirado a la basura.

De media, cada bombilla contiene cinco miligramos de mercurio - cantidad que cabe en la punta de un bolígrafos -según los datos barajados por la agencia de protección medioambiental de EE.UU.

"La eliminación del material contaminado en los vertederos es algo que me preocupa seriamente", ha declarado a Reuters Steve Lindberg, profesor emérito del laboratorio Oak Ridge National del departamenteo de Energía de EE.UU.

Cadenas de reciclaje

La solución para evitar que el mercurio quede esparcido es establecer puntos de recogida para luego reciclar el mercurio que contiene este tipo de bombillas de bajo consumo.

No le puedo decir lo que haré cuando una de ellas se queme, pero le aseguro que la tiraré a la basura

En EE.UU la asociación de iluminación y recicladores de mercurio calcula que con el 1 % del coste de cada bombilla se puede sufragar el gasto del reciclaje, un "precio bajo para mantener fuera del medio ambiente", según dicha asociación.

Pero el riesgo también radica en las roturas de las bombillas por parte de los usuarios o en los mismas cadenas de reciclaje, sin que se pueda evitar que parte del mercurio se vierta.

El mercurio que contienen las LCF preocupa tanto a fabricantes como a distribuidores. La empresa multinacional Phillips anunciaba la reducción a menos de 3 miligramos la cantidad de mercurio presente en cada una de las bombillas que fabrica, mientras que la multinacional sueca IKEA tiene contenedores en sus establecimientos para recoger este tipo de bombillas.

"Tengo LCF en mi casa - asegura Lindberg, que vive en California, estado donde estarán prohibidas las bombillas convencionales a partir del 2012 - Ninguna de ellas se ha quemado aún. No le puedo decir lo que haré cuando una de ellas se queme, pero le aseguro que la tiraré a la basura".