El Colectivo Logroño en Bici reconoce "como positiva" la intención de la campaña institucional del Ayuntamiento de Logroño de llamar la atención de los conductores de vehículos motorizados sobre la presencia de ciclistas en la calzada, "pero no compartimos ni las formas ni el contenido de dicha campaña".

Para el colectivo, es "insuficiente" por "limitarse a recordar una medida ya presente en el código de circulación, pensada para los ciclistas en carretera pero inaplicable en la práctica en ciudad".

Según explican en un comunicado de prensa, las Ordenanzas Municipales de lugares de referencia para la movilidad sostenible como Barcelona "ya recogían en el año 2001 la imposibilidad de lograr una separación de 1,5 metros en viales urbanos".

Desde entonces, esta ordenanza ha sido modificada y ampliada otras dos veces. "El propósito se alcanzaría si en realidad se ejecutasen otras medidas probadas, posibles y realistas (urbanísticas, de regulación, de gestión de la movilidad) que protejan al ciclista en viales urbanos. Y no estamos hablando de carril bici".

Desde el Colectivo consideran que es "una mera operación de imagen municipal, transmitir una imagen infantilizadora de los usuarios de bicicleta en la ciudad y desviar la atención para seguir sin actuar sobre la ordenación de la movilidad en la ciudad y la mayor causa de peligro: el abuso del automóvil privado en la ciudad".

Además, continúan, los políticos locales en el Gobierno "se contradicen apoyando una cosa en Logroño y en Madrid defender todo lo contrario, como en la 'involutiva' nueva Ley de Tráfico, que retrotrae la movilidad ciclista treinta años según la Federación Ciclista Europea".

Con todo ello, el Ayuntamiento de Logroño, en su lugar, "planifica eliminar vías ciclistas compartidas ya existentes, construye más peligroso carril-bici aunque sea a título testimonial (se acercan elecciones) y vuelve a expulsar a los ciclistas enviándolos a las aceras en sus nuevas planificaciones (como en el proyecto para la Glorieta del Dr. Zubía), para después intentar maquillar el alarmante aumento de los atropellos".

El concepto de participación del Gobierno municipal "consiste en solicitar apoyo a sus campañas unilaterales una vez que éstas han comenzado, sin intervención, ni participación, ni consulta a los usuarios en su diseño y elaboración".

"Mientras el Ayuntamiento de Logroño dedica miles de euros de dinero público a sacar ciclistas de cartón a la calle, el movimiento social de ciclistas urbanos de Logroño ve desatendidas sus demandas y sus reivindicaciones para la gente que ya ejerce su derecho a que se respete su espacio todos los días en la calle, y lo promueve con su mera presencia, sin esperar a que les hagan nada para utilizar sus vehículos".

Por ello "exigimos a aquellos con responsabilidades que hagan su trabajo de servicio público y escuchen, atiendan nuestras necesidades, y evitar caras ocurrencias".

Los ciclistas urbanos de Logroño "reclamamos nuestro derecho democrático a participar en el diseño de las medidas que nos afectan, que nuestro punto de vista sea escuchado y nuestras necesidades".

Para el Colectivo, la aplicación de conceptos como la 'ciudad 30' o el de la promoción de calles de plataforma única, "reivindicaciones históricas reconquistadas para el nuevo Reglamento General de Circulación, han de llevarse a término cuanto antes, más allá de las dos o tres calles señalizadas simbólicamente como zonas pacificadas, que siempre lo fueron de facto, y de nuevas peatonalizaciones donde no se toma en cuenta el tráfico ciclista".

Además, piden "dar prioridad a la circulación de bicicletas en calles de un sólo carril, recoger en la normativa municipal, no en un consejo en un folleto, el derecho a circular por el centro del carril cuando las circunstancias lo aconsejen" y "fomentar el tráfico compartido en coexistencia, sin alentar la imagen de la bicicleta como conflicto o peligro".

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