La nueva generación del rap español se sacude los prejuicios

  • Veinticinco años después de su aterrizaje en España, el rap explora nuevos lenguajes, métricas, mensajes, distribución y envoltorios.
  • El rap se ha sacudido los prejuicios y, sobre todo, "se ha diversificado", resume Frank T, MC pionero del hip hop patrio y productor musical.
  • Magno y Suite Soprano, pertenecientes a las nuevas hornadas, muestran dos formas distintas de entender el rap del último lustro.
Dos generaciones de rap español: el veterano Frank T (a la izda.) y los artistas Magno (con gorra, en el centro) y Suite Soprano.
Dos generaciones de rap español: el veterano Frank T (a la izda.) y los artistas Magno (con gorra, en el centro) y Suite Soprano.
Jorge París

Diligentes, se dirigen hacia el muro recorrido por graffitis donde está previsto que se realice la sesión de fotos. Por el camino, alguien lanza una queja festiva ("¡Ya estamos como siempre!") y el resto se parte de risa. ¿Algún problema? Frank T, el veterano del grupo, trata de explicar a los reporteros por qué haber escogido ese escenario saturado de spray multicolor para un encuentro de hip hop no es una idea tan brillante como ellos creían. Suenan palabras como "clichés", "estereotipos". "Pero no importa", concluye, conciliador.

"Los raperos de ahora ya no queremos parecer raperos",  bromea Magno, de 25 años. ¿O no es broma? Junto a él, están Juancho Marqués y Sule B (27 años), del grupo Suite Soprano. Sin gorra, con polo, pulcramente peinados.  Poco antes, Frank T (42) ha relatado cómo su armario ha ido cambiando de fisonomía en la última década. Los chándales de marca han ido dejando paso a las camisas del grupo Inditex, que ahora le encantan. Son otros tiempos. Otros aires. Otras rimas. Otras sonoridades. Otros envoltorios. Y otro sentir. Aunque de lo de antes, del rap primigenio al que Frank T ayudó a dar sus primeros pasos en España —esa escena reducida de principios de los 90, en la que estaba todo por hacer— queda mucho. O, al menos, lo más importante, "la esencia", coinciden todos. Y una primera senda que se ha abierto como un abanico para dejar entrar aire fresco.

Atendiendo a las primeras referencias, el rap patrio ha cumplido 25 años. Y como otros géneros a su edad, su actividad ya no pertenece exclusivamente al underground. "Se ha hecho más popular, más género de masas", observa Magno. Y se ha diversificado: "Si cuando hablas de rock puedes hablar de Ramones y de Rolling Stones, con el rap ha pasado lo mismo", aclara Frank T.

Reconocen que para evolucionar, el rap ha tenido que sacudirse los prejuicios. Ya no es necesario que en los credenciales de un MC figure el haber crecido en un barrio de la periferia. Tampoco la calle tiene por qué haber sido su única escuela (algunos la compaginan con la Universidad). Sus pantalones pueden ser  anchos o skinny (ceñidos), la música puede fundirse con estilos dispares... Y es compatible que Magno luzca pectorales en vídeos descamisados y que reivindique que un rapero debe ser un poco "chulo de barrio" —y "si es junto a un Ferrari, mejor"—, mientras que a los componentes de Suite Soprano la sola idea de conducir un deportivo tan ostentoso les hace sonrojar.

Sin embargo, en ese nuevo universo variopinto, hay puntos en cómun que les alejan de los pioneros. Se trata de las temáticas que hoy reflejan no solo "la crisis económica y social", sino historias personales de amor y desamor.  Y del talante, que se ha hecho más canalla. Y de la técnica, que ha abandonado los juegos de esdrújulas y léxicos, y el preciosismo de las metáforas del pasado para abrazar una poesía cruda. El triunfo del fondo sobre la forma. "Hoy no se valora a un rapero por la rapidez con la que rapea o por el número de veces que es capaz de rimar una palabra. Lo importante es el mensaje", afirma Sule B, que también opina que actualmente "se cuida mucho más lo musical".

Hasta la forma en la que los oyentes de rap consumen música ha variado. Magno habla con entusiasmo de Internet, "un motor de marketing brutal" en el que su vídeo Por mi gente roza ya los 3 millones de visitas. O Suite Soprano, que regalan su disco por Internet mientras "petan conciertos", asegura Alejandro García, de la agencia de tendencias musicales Plural Form, que también destaca como ejemplo de éxito en los círculos alternativos al grupo Natos & Waor. Solo Frank T tiene dudas sobre si esta velocidad que se mide en clics y que ha hecho que las canciones hayan adelantado su fecha de caducidad, sea una oportunidad. "Ya no sirve grabar un disco, un videoclip y, después, salir de gira. Ahora tienes que tener al menos cuatro vídeos, sacar más canciones, lanzar entre medias mixtapes, moverte de otra manera. Yo no he sabido", admite.

Shotta, un nexo de unión

El pasado 4 de marzo el rapero Shotta lanzaba al mercado Flowesia, un disco con el que su autor pretendía sortear tópicos y advertir de que "el rap ha crecido y  no puede ser considerado más una música para mindundis con ropa ancha que se insultan entre sí", según explica a 20minutos.

Sus pistas recogen algunas de las sensibilidades que conviven actualmente en el hip hop patrio a través de la colaboración de artistas de distintas generaciones y estilos como La Mala Rodríguez, Nach, Duo Kie, Nega, Endikah, Natos y Waor, Suite Soprano o El Niño Snake. Porque, para el hermano de Tote King, no existe confrontación entre lo comercial (donde los estribillos cobran más importancia y las instrumentales son más edulcoradas) y el sonido sucio del underground. O entre la veteranía y  la juventud.

Al final, "el camino es el talento", destaca Marcus, del grupo de hip hop La Casa Gris que, sin embargo, muestra sus preferencias por esa corriente que "viene de la calle y es sinónimo de lucha y rabia" frente a algunas tendencias de reciente creación que optan por un "rollo más relajado".

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