'La joven de la perla'
'La joven de la perla' en el recién renovado Mauritshuis de La Haya Hoekstra - © 2014 Mauritshuis

En acogedoras habitaciones dominadas por la calidez de la madera y el silencio que proporcionan las paredes cubiertas de seda francesa, el Mauritshuis —en La Haya, la tercera ciudad de mayor tamaño de los Países Bajos— es un joyero hecho edificio: un espacio relativamente pequeño, de exteriores e interiores exquisitos y con una colección entre las que figuran algunas de las obras más deseadas de la pintura flamenca y holandesa del siglo XVII, la misma época a la que pertenece la construcción.

La pinacoteca holandesa que atesora el óleo de Rembrandt Lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp y La joven de la perla de Vermeer reabre sus puertas el 27 de junio tras una cuidadosa restauración del edificio y de algunas de las pinturas (entre ellas las 15 pinturas del italiano Giovanni Antonio Pellegrini del siglo XVIII presentes en la asombrosa Habitación dorada) además de la ampliación de las instalaciones. El proyecto implicó una clausura desde 2012 hasta ahora, ha costado 30 millones de euros y fue dirigido por Hans van Heeswijk, el arquitecto holandés responsable de la renovación de otros importantes museos como el Hermitage de Ámsterdam y un nuevo edificio de entrada para el Museo Van Gogh previsto para el verano de 2015.

Evitando alterar lo más mínimo la fachada y el privilegiado paisaje que lo rodea, el Mauritshuis ha solucionado su falta de espacio con un pasaje subterráneo que lo une con el edificio de al lado (de comienzos del siglo XX) para albergar allí las nuevas salas para exposiciones temporales, las oficinas, la biblioteca y lugares específicos para charlas especializadas y actividades educativas.

'El jilguero', la nueva gran estrella

En medio del proceso de restauración, con las obras de su catálogo repartidas en exposiciones de todo el mundo como método para financiar en parte el coste de la obra, el museo se vio sorprendido por la escalada de popularidad de una pieza que hasta entonces no había ocupado más que un discreto tabique: El jilguero (1654), un óleo de 33,5 por 22,8 centímetros, es ahora una de las estrellas de la colección tras ser portada y jugar un papel fundamental en la novela del mismo nombre de la escritora estadounidense Donna Tartt (Greenwood - Misisipi, 1963).

El centro resideña su web y ofrece sus obras en alta resolución para disfrutar y descargarLa obra fue creada por el pintor Carel Fabritius (1622-1654), un autor de gran éxito en vida, maestro de Vermeer, muerto a los 33 años y del que apenas se conservan cuadros. La explosión de 30 toneladas de pólvora almacenadas cerca de su estudio en Delft provocó su fallecimiento y la destrucción de casi todas sus obras. El casco antiguo de la ciudad quedó reducido a escombros. El best seller de Tartt resucita la trágica historia del artista holandés y la une con habilidad al presente, la coyuntura ha catapultado a la fama al hasta ahora más o menos ignorado jilguero y ahora pertenece a los grandes éxitos del museo que —previendo la cantidad de visitantes que arrastrará— será expuesta en un lugar de honor.

Por supuesto, con la remodelación, el Mauritshuis ha aprovechado para resideñar su web y hacer accesible a usuarios de todo el mundo los pormenores de los procesos de investigación y restauración y también el catálogo completo digitalizado. Los trabajos se pueden admirar y descargar en alta resolución para contemplar al detalle desde las grietas de los quesos curados de un bodegón de Clara Peeters hasta la exuberante fauna del Jardín del Eden imaginado por Rubens. Nada más reabrir, el museo planea además solazarse en la belleza de su excepcional sede con la exposición Mauritshuis - Het gebouw (Mauritshuis - El edificio), un recorrido por la rica historia y la vida de los ilustres residentes de la casa antes de convertirse en pinacoteca en el siglo XIX.