El hombre identificado como P.R.M. al que la Fiscalía de Jaén atribuye un supuesto delito de apropiación indebida y otro societario que habría cometido al tratar de impulsar una nueva empresa "aprovechando la clientela, los comerciales y medios materiales" de otra en la que ostentaba el cargo de "administrador solidario", ha negado este miércoles haber llevado a cabo ningún delito.

Así lo ha defendido en respuesta a las preguntas de la fiscal en el transcurso de la declaración que ha prestado al inicio del juicio señalado para este miércoles en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial, en el que también se han sentado en el banquillo de los acusados dos hijos de este hombre, identificados como I.R.R. y P.T.R., que supuestamente participaron en los hechos que ahora se juzgan.

En su declaración, el referido imputado ha confirmado que entre los años 2010 y 2012 ejerció desde Bailén (Jaén) como administrador solidario de una empresa asentada en esa ciudad y en Sevilla, de la que uno de sus hijos era socio y poseía un 25 por ciento del capital.

Según su relato, él "no llevaba la contabilidad" de la empresa, pero sí se encargaba de "un libro de caja", y además de su sueldo, de 2.500 euros al mes, "a partir de marzo de 2010" llegó a un acuerdo con el socio mayoritario de la compañía para "repartirse beneficios", lo que le permitía cobrar cantidades adicionales a su salario.

El procesado se ha centrado en culpar al socio mayoritario de "agravar" la "difícil situación" de la empresa al retirar "grandes cantidades de dinero" de la misma, logrando así "arruinarla y descapitalizarla".

Habida cuenta de esta situación, y para "quitar del camión" en el que trabajaba a uno de sus hijos, este hombre, según ha explicado, decidió formar una nueva empresa y se puso en contacto con comerciales y administradores de la anterior para "preguntarles si podía contar con ellos" en ese proyecto, ante la posibilidad de que "no tuvieran dónde ir" tras el posible cierre de la firma asentada en Bailén.

Finalmente, y después de que esos trabajadores fueran "despedidos" de aquella, "algunos pasaron a la nueva empresa y otros no", según ha expuesto el procesado, que ha negado haber ideado una compañía aprovechando los medios de aquella en la que trabajaba como administrador solidario, como sostiene el Ministerio Público.

En concreto, la Fiscalía detalla en su escrito de calificación que este acusado, "prevaliéndose de su condición de administrador de la empresa, hizo suyas, además de las cantidades que debía percibir en concepto de sueldo, 275.000 euros que reflejaba en el libro mayor de contabilidad que él mismo llevaba como entregas a cuenta a su nombre, sin que conste el destino dado a tales cantidades".

Asimismo, junto a dos de sus hijos, de forma "concertada" y para "dotar de la infraestructura necesaria" a la nueva empresa que habían decidido constituir "con idéntico objeto social" para la que el padre trabajaba, "comenzaron a captar a los comerciales" de dicha firma "a fin de que continuasen la misma actividad laboral que venían desempeñando en relación a los mismos clientes que cada uno de ellos tenía, iniciando con ella una labor de descapitalización de ésta a favor de la nueva empresa".

Además, los procesados supuestamente transfirieron "seis de los vehículos" de la referida compañía "simulando la venta de los mismos sin que ninguna cantidad se abonase por ellos", según la Fiscalía, que concluye que "con toda esta actuación los acusados actuaron siempre con la finalidad de beneficiar económicamente a la nueva empresa constituida por ellos aprovechando la clientela, comerciales, así como los medios materiales", hechos por los que solicita penas de entre dos años y dos años y seis meses para los encartados.

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