Maruja Torres
Maruja Torres JORGE PARÍS

A sus setenta años sigue encontrando Maruja Torres la manera de que el nervio no se le pierda. La periodista y escritora, que (se ríe cuando usamos esta expresión) 'salió' de El País tras treinta años, se ha reinventado una vez más. No sólo escribe en Mongolia, sino que publica el libro de memorias Diez veces siete (Planeta). En él narra desde sus orígenes como niña del Raval hasta el día que le dijeron en El País que le quitaban su página de opinión.

"Perpleja a rato, cabreándome a menudo, llorando..." ¿Cuál es la sensación que más ha predominado durante la escritura de este libro?
Es un desahogo este libro con el lector. Es un intento de honestidad y de poner las cosas en claro, porque creo que pertenezco a una generación que tiene la obligación de dejar algo a esta generación joven que viene y que lo tiene todo tan difícil. Lo único que puedo dejar es: chicos, yo lo pasé muy mal y salí.

Pertenezco a una generación que tiene la obligación de dejar algo a esta generación joven que vieneSe puede...
Sí, hay que echarle valor, resistencia y integridad porque se puede. Estamos siempre usando ese verbo, se puede, que puso de moda Obama y fue lo mejor que hizo. No supimos que a partir de ahí todo iba a ser horrible para Obama, pero se puede y se debe luchar.

Y hay que querer también, que no sé yo si le parece que todos están por la labor...
Para mí todos son jóvenes los menores de 50 años. Pero si lo acotamos hablamos de los que llevan el vigor la fuerza y aún no tienen la experiencia...

Y si hablamos de los que están entre 35 y 45 años, ¿qué pueden esperar?
Esa horquilla es asesina. No puede llegar en peor momento a esa edad. Se empiezan a tener las crisis. Yo la tuve a los 38 y luego vendrá la de los 50. Lo peor es estar en la indigencia. La gente de cuarenta tal como están las cosas ve truncado algo que es terrible. Yo no empecé a hacer lo que más me gustaba hasta los 37 años. Ser reportera y en El País era la consecución de un sueño y me duró 10 años. Si me hubieran partido ese momento vital... Si llego a perder eso tras perder la infancia, la adolescencia... Ya está bien de estar puteada. Pero ahora es por circunstancias que os superan. Y tenéis que sacar fuerzas de donde sean.

Pero viendo a los 37 o 38 cómo se trunca el sueño, o ya no el sueño: lo que casi se había ganado mucha gente a fuerza de trabajo y talento, difícil encontrar fuerzas, ¿no cree?
Es que se han hecho las cosas tan mal en este oficio, y en este país... Hay una casta, está tan bien encontrada la palabra, es tan despreciativa... Son casta. Esta sociedad está encastada para que no traspire ni haya una rendija, se protegen sus increíbles sueldos, sus coches, sus errores, su mediocridad, porque son mediocres.

Usted ya conoce bien la mediocridad...
Y no hay nada mejor que te noten en la cara los mediocres que se la estás viendo y que tú veas que te lo está notando y que estás firmando la sentencia de muerte. Y mientras tanto piensas: tú crees que me estás matando pero el que está muerto eres tú. La mediocridad como sistema es muy jodida. En mi caso, ellos propiciaron el escándalo, porque si me hubieran mandado un mail... Sacaré libros pero no tendrán reflejo en el grupo Prisa, dejaré de cobrar tanto dinero y tendré esta pensión, pero tengo seguidores y me seguirán donde vaya...

No hay nada mejor que te noten en la cara los mediocres que se la estás viendo Así que pudo decir esa frase que le dijo a quien le comunicaba que no tendría usted más espacio en 'Opinión': "No sabe usted con quien está hablando"...
Sí, y el desconcierto del individuo cuando dice: esto no tenía que haber acabado así. Creía que le iba a decir: ¿y qué me vas a dar?

¿Acostumbrados a esperar que hagamos lo que ellos harían?
Claro. ¿Qué esperaba, que fuera como él? Esa frase: ¿con quién te crees que est'ss hablando? tenía el sentido de ¿qué te crees, que por ser un trabajador me vas a maltratar a mí?

¿Cómo es capaz de reinventarse?
Nací superviviente. Tengo la capacidad de renacer y de reírme. Incluso de sacarme de encima a los molestos. Tal como estoy yo me vienen muchos molestos y de los peores. Tengo frialdad para echar barreras.

Se reinventa y para ello ¿hay que llorar mucho?
Sí, y cuando he escrito este libro he llorado mucho, pero más sufría en la cama sin escribir. Si te viene de las tripas sufres, y este libro viene de mis tripas.

¿Y ha logrado hacer un ajuste con el libro?
Sí, he sacado mis defectos y mis carencias. Y mira que yo no los veo tal, porque soy muy autocomplaciente, pero he sacado, por ejemplo, la incapacidad para el compromiso.

Eso no es un defecto...
En sociedad, sí, parece que estás condenado a la soledad, pero si consideras que la soledad que tengo yo es una condena es que algo falla. En el fondo este libro me ha reafrimado en que no estuvo tan mal lo que hice. La relación con mi madre está muy trabajada. Por eso somos las mujeres tan firmes, porque nos peleamos con la madre. Los hombres nunca se pelean con la madre, siempre con el padre, por eso huelen todos a leche materna. No sé si por que van aún en patinete.

¿Hasta el final es esa lucha con la madre?
Sí. La escena que más me marcó fue cuando siendo niña en aquella función estaban todas las madres, pero la mía no. Gracias a ello soy quien soy. Se lo debo todo. Recuerdo haber ejercitado un estoicismo interior de: más sufrimiento, pero aguantaré.

Si Podemos no la caga, va a tener mi voto¿Llegó a reconocerle?
Creo que aquella pobre mujer llegó a quererme de aquella manera... Si yo hubiera sido preciosa y me hubiera casado con un chico rico y la hubiera llevado a todas partes, me habría querido. Pero ¿crees que yo quería eso para mí?

No parece...
No. Yo cuando dejé aquella casa, me fui a mi piso y me llevé a un chico. No me fui a casa de un chico. Es distinto. Cuando nos separamos él hizo la maleta y mi madre nunca puso un pie en ese piso. Porque con ella venían todas: mis tías, las parientas y eso era todo lo que yo no quería, venían a inmiscuirse en mi forma de hacer. Aquellas mujeres estaban todo el día ayudando a abortar a las parientas de tapadillo, pero cuando yo dije que me había ido a Londres a abortar todas: pecado, pecado. Yo salí salvaje.

Provocan eso..
Salvaje, pero no perdida. Aunque no me perdonaba no querer a mi madre. ¿Quién no quiere a su madre? Es ser un descastado.

La palabra casta de nuevo...
Sí, es que está muy bien traída. Las relaciones no son como nos han enseñado. Me reconcilié fingiendo que la quería. Nunca he tenido instinto maternal ni con mi madre. Y es que no hace falta ni para tener hijos.

Si yo hubiera sido preciosa y me hubiera casado con un chico rico, mi madre me habría queridoOtra mentira...
Sí, es Rouco Varela.

¿Por qué hemos avanzado tan poco?
Porque ha habido una dejación. Quizá estamos despertando más ante la derecha que antes. Ni la mujer ni el obrero ni nadie tiene que ceder.

¿Y no hemos cedido como trabajadores?
¿Y como mujer trabajadora? ¿Qué está cobrando la mujer, y cómo se la putea, y cómo se le pregunta si se va a quedar embarazada?

Y en libertad, ya no en sueldos...
Sí, a veces pedimos eso: cambio injusticia por libertad.

¿Muchos agachan la cabeza en vez de pelear por sus derechos?
Lo veía mucho en El País, en los máster. Hay gente que son muy buenos periodistas pese a haber pasado por el máster. Y ahora los que mandan son los máster. Lo que hay que hacer ahora es abrirse, como hace El Diario.

Salió de El País y huyó de todo lo 'tradicional'...
Sí. Es que yo ya me veía más en lo digital. Yo ya estoy requemada, ¿para qué quiero estar yo ya con los dobladores de espinazos? Ya no tengo sueños de ese tipo. En cambio me gusta mucho lo que viene.

Estamos despertando más ante la derecha que antes ¿Le daría una entrevista a El País?
No. No tengo ganas de perder el tiempo.

¿Sin rencor?
No... Yo era antes de El País y soy después de El País. Y por eso les jodió.

¿Cuántas veces ha demostrado que podía, que se puede? Aquí está la palabra vez más: Podemos, ¿es parte de lo que viene?
Yo voté a Primavera Europea. Estaba con tres papeletas dubitativa: Izquierda Unida, Primavera Europea y Podemos. La última duda fue entre Primavera y Podemos, me fui a Primavera. Pero espero a ver cómo lo hace Podemos, y si no la cagan van a tener mi voto.