La integración social de los inmigrantes en Madrid es, en general, buena. El 82% tiene trabajo y el 85% se siente cómodo con sus compañeros, según el II Estudio de integración social de los inmigrantes en la región, elaborado por la Fundación Social de la Universidad Francisco de Vitoria.

Los extranjeros se enfrentan a un gran obstáculo para considerarse uno más: la diferencia salarial

Sin embargo, los extranjeros se enfrentan a un gran obstáculo para considerarse uno más: la diferencia salarial, su sueldo medio es el 60% del de los españoles.

Los inmigrantes cobran unos 900 euros netos al mes, frente a los 1.500 de media neta (1.900 brutos) de un español.

Además, dos de cada diez no están dados de alta en la Seguridad Social, en especial los búlgaros, rumanos, marroquíes y bolivianos. Un 72,3% está dado de alta y un 6,7%, en trámites.

El 49%, satisfecho

¿Por qué se dan estas diferencias? Según María Dumont, psicóloga y una de las encargadas del estudio, en el aspecto salarial influye que muchos extranjeros ocupan trabajos mal remunerados en sectores en los que los españoles no quieren estar, como la hostelería; pero también ocurre que la mayoría de los inmigrantes son jóvenes (33 años de media), con sueldos menos consolidados y carreras profesionales más cortas que muchos españoles.

Aun así, el 49% dice estar contento con su nivel de ingresos, un 36% no sabe lo que debería cobrar y un 26% cree que su salario es igual al de un trabajador español.

El 60% de los extranjeros son practicantes y el 33% coloca a Dios como principal factor para alcanzar la felicidad

Las diferencias también se notan entre los propios inmigrantes. Mientras los hombres cobran 1.028 euros al mes de media, las mujeres se quedan en 811.

"Ellas trabajan en el servicio doméstico o la hostelería, peor pagados que la construcción, donde la mayoría son hombres", explica Dumont. Además, señala que la jornada laboral media de las mujeres es más pequeña que la de los varones (43, por 38,5 horas semanales).

Por nacionalidades, los más satisfechos son los suramericanos, en especial los colombianos. Los chinos también creen que pueden ser felices en España. Marroquíes y búlgaros, en cambio, creen que no lo serán nunca.

Más creyentes que los nacionales

Pese a que el estudio detecta una incipiente tendencia al agnosticismo (un 16% ha perdido o está perdiendo sus convicciones religiosas tras llegar a España), la creencia en Dios es mucho más fuerte en los inmigrantes que entre los españoles.

El 60% de los extranjeros son practicantes y el 33% coloca a Dios como principal factor para alcanzar la felicidad, muy por encima del amor de la pareja (5,8%) o del dinero (7,1%).

María Dumont explica que los motivos económicos explican su emigración, pero no forman su objetivo vital. En cambio, en tierra extraña y lejos de su familia, "muchos encuentran refugio en la fe".

Ficha técnica

1.124 entrevistas

El estudio se realizó entre enero y febrero con 1.124 entrevistas a mayores de 18 años de las diez nacionalidades extranjeras no comunitarias mayoritarias en la región. El 47% eran hombres y el 53% mujeres.

Formación

Cualificación media

El 51,5% tiene formación media y el 20,8%, universitaria. Los más preparados son colombianos, peruanos, argentinos y búlgaros. Chinos y rumanos, los que menos. El 69% dice estar más cualificado que el trabajo que realiza.

En el trabajo

Como uno más

El 73% de los entrevistados se sienten en su puesto de trabajo como uno más y el 56,4% dice que ha hecho amigos en su entorno laboral, tanto españoles como extranjeros. Sólo el 18% no tiene amistades.

La visión española y la extranjera 

El museo del JamónEnrique Martínez

Español, encargado del restaurante  El paraíso del Jamón  

"Tenemos empleados de 8 países"

"Este lugar es como la ONU. Somos 17 empleados y 12 son extranjeros de 8 países. Éste es un trabajo que los españoles cada vez quieren menos. Es que es muy duro y a veces no compensa. Cada vez habrá más empleados extranjeros". 

InmigranteAnisur Rahman

Bangladesh, camarero  


"Los españoles me tratan bien"

"Mi país es muy pobre. ¿Qué podía hacer allí? Vine hace tres años. Ahora soy  camarero, aunque antes fui conductor. Tengo papeles y me va bien. Me gusta España. Los  españoles son simpáticos y  me tratan bien. Quiero quedarme aquí".  los extranjeros se enfrentan a un gran obstáculo para considerarse uno más: la diferencia salarial