«Hay que diferenciarlo del hiyab, un fular que cubre el pelo y es respetable. Pero el niqab no es una cuestión religiosa ni tiene que ver con el islam. Es una tradición cultural de los países del Golfo Pérsico que es rechazable totalmente». Sin embargo, señaló que no son partidarios de las leyes y prohibiciones «porque no son lo más efectivo y al final se consigue el efecto opuesto. Creemos en el diálogo comunitario como solución» y recordó que el número de mujeres que lo usan es insignificante y «no hay un problema social que realmente motive una ley».