El líder de ERC, Oriol Junqueras, llegando al Hotel Catalonia de Barcelona para seguir la noche electoral europea.
El líder de ERC, Oriol Junqueras, llegando al Hotel Catalonia de Barcelona para seguir la noche electoral europea. EFE

A falta de un año para que se celebren las elecciones municipales, Barcelona demostró este domingo de elecciones europeas que ya hace tiempo que ha dejado de ser socialista. Mientras CiU mantuvo tres de los cuatro distritos donde tradicionalmente ha obtenido la victoria, el sorpasso de ERC al PSC se hizo evidente en cinco feudos históricamente socialistas. La candidatura del PSC sólo aguantó como primera fuerza en Nou Barris.

El dominio de Esquerra en toda Barcelona y parte de su área metropolitana, quedó claro el domingo. Ciutat Vella es uno de los distritos paradigmáticos de este fenómeno. Votación tras votación, los vecinos del centro histórico de la ciudad han ido reduciendo su apoyo a los socialistas, hasta el extremo de que el domingo el PSC pasó a ser la cuarta fuerza en este distrito, cuando en 2009 ganó. En Sant Martí y en Sants-Montjuïc pasó lo mismo, mientras que en Sant Andreu los socialistas quedaron terceros.

El PSC perdió en feudos como Sabadell y TerrassaERC ganó, también, en Gràcia, un distrito tradicionalmente convergente. Donde sí que CiU conservó su hegemonía fue en el Eixample, Les Corts y Sarrià-Sant Gervasi. Pero el alcalde, Xavier Trias, afirmó este lunes que «intentar extrapolar elecciones es un error» y se mostró satisfecho porque «vamos algo mejor».

El batacazo del PP se hizo evidente en Horta-Guinardó, Sant Andreu y Sant Martí (pasando de la segunda a la quinta posición). Buena parte de su electorado pasó a Ciutadans, que consiguió el 6,97% de los sufragios. ICV dobló sus votos rebasando por primera vez al PSC y erigiéndose en tercera fuerza (12%). Podemos obtuvo el 4% de los votos en la capital catalana.

La caída del PP

El PP perdió en todos los municipios donde tiene alcaldía, incluidos Badalona y Castelldefels. CiU se consolida en Manresa, Vic, Granollers e Igualada, mientras que los republicanos se impusieron en Mataró, donde gobiernan los convergentes.

El cinturón rojo sólo resistió en algunas poblaciones del Baix Llobregat, aunque con un significativo descenso de votantes. El PSC ganó en ciudades como L'Hospitalet de Llobregat, Cornellà, Santa Coloma de Gramenet y Gavà pero perdió en feudos como Sabadell y Terrassa.

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