David Cameron
El primer ministro británico, David Cameron. EFE

El populista y euroescéptico Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP) de Nigel Farage confirmó este lunes su inapelable victoria en los comicios europeos, que por primera vez en un siglo han roto el tradicional bipartidismo británico. Con un 27,5% de los votos, es la primera vez desde 1906 que la formación que gana unas elecciones en todo el territorio nacional del Reino Unido no ha sido el Partido Conservador o el Partido Laborista.

Exultante, Farage, un extory cuya principal reclamación es que el Reino Unido abandone la Unión Europea (UE), destacó que su partido ha restado votos a todos los grandes partidos, lo que auguró tendrá "profundas consecuencias para sus líderes", y que aspira a convertirse en "árbitro político" en las elecciones de mayo de 2015.

Ante un enorme cartel en el que se leía 'El ejército del pueblo', Farage, hasta ahora sin representación en la Cámara de los Comunes, insistió en reclamar que se convoque de inmediato un referéndum sobre la pertenencia del Reino Unido a la UE, algo que el primer ministro, David Cameron, ha prometido para 2017. A falta de atribuir tres representantes norirlandeses del total de 73 escaños británicos en la Eurocámara, UKIP suma 24 eurodiputados (11 más que en 2009), seguido por el Partido Laborista, con 20 (siete más) y 25,40% de los votos, y los conservadores, con 19 escaños (siete menos) y 23,93% de apoyo.

A solo un año de las generales, el Partido Laborista de Ed Miliband no logra despegar pese a avanzar casi un 10% en votos y, sorprendentemente, los conservadores de Cameron le pisan los talones, pese a quedar relegados a la tercera plaza, con 3,80% menos de apoyo que en 2009.

El mazazo fue absoluto para el Partido Liberal Demócrata del viceprimer ministro, Nick Clegg, que obtuvo sólo un 6,87% de los votos -su peor registro en 25 años- y una única eurodiputada, frente a los once que tenía en 2009. Es más: se ve relegado a quinta formación más votada, detrás de los Verdes (7,87% y tres eurodiputados) y por delante del Partido Nacionalista Escocés (SNP, 2,46%), que no obstante logra una mayor representación en la Eurocámara con dos escaños.

Me siento muy orgulloso de liderar al partido más unido, más resistente y más duro de la política británica Ante las peticiones de dimisión llegadas incluso de las filas liberaldemócratas, Clegg dijo este lunes que no renunciará porque su intención es "acabar el trabajo" al que se comprometió en 2010 cuando empezó a gobernar con Cameron, si bien admitió que el resultado electoral es "doloroso". "Me siento muy orgulloso de liderar al partido más unido, más resistente y más duro de la política británica", apuntó Clegg, a quien parecen haber restado apoyo los dos debates que mantuvo con Farage sobre las elecciones europeas.

Tras minusvalorar al UKIP durante la campaña, los líderes de los principales partidos británicos achacaron a un voto de protesta los resultados y coincidieron en que, de cara a unos comicios generales, el partido de Farage no ofrece soluciones pues carece de políticas concretas más allá de su ideario antiinmigración y antieuropeo. "Los ciudadanos están profundamente desilusionados con la Unión Europea", admitió el primer ministro Cameron, quien dijo que ha "recibido y comprendido" el mensaje de los británicos de que "quieren un cambio".

Miliband, que también habló del "voto del descontento" a favor de UKIP, defendió no obstante los resultados obtenidos por su partido, pese a que su campaña ha sido cuestionada por ignorar el referéndum sobre la pertenencia del Reino Unido a la UE. "Estamos en una posición en la que podemos ganar las elecciones generales" de 2015, se expresó tajante el líder laborista.

El exprimer ministro británico Tony Blair, sin llegar a criticar a la dirección laborista, dio un toque de atención sobre lo que significa la victoria en unos comicios europeos de una formación que centra "el debate en el sentimiento antiinmigración y el deseo de que el Reino Unido abandone Europa". "Claro que tenemos que estar preocupados de que un partido como UKIP gane unas elecciones europeas. Sería estúpido no estarlo", dijo el exdirigente laborista.