Los técnicos aconsejan el derribo del piso de La Guita
Jesús María Ojeda junto a su mujer saliendo del hotel donde están alojados temporalmente (R. Serrano).
Los graves problemas de cimentación del 36 de la calle Loja desaconsejan su rehabilitación: sería demasiado costosa y el bloque se cae. Por eso, los técnicos del Ayuntamiento informaron ayer a las ocho familias, desalojadas con urgencia y alojadas temporalmente en un hostal, sobre la posibilidad de adquirir o alquilar una vivienda de protección oficial (VPO).

Los bloques de La Guita tienen más de 50 años y eran propiedad del Patronato de Huertos Familiares, que las empezó a transferir hace unos años. De las ocho viviendas afectadas, tres son aún propiedad de la Subdelegación de Gobierno y cinco ya han pasado a manos de sus moradores. Desde hace meses, el Ayuntamiento y la Junta están remozando las fachadas, cubiertas y cornisas de los bloques. Por eso fueron técnicos municipales los que detectaron que las grietas se agrandaban, explicó Andrés Ocaña, teniente de alcalde de Urbanismo.

Pero los responsables del  estado de las casas, según la ley, son sus dueños. Y ahí vienen las interpretaciones. La Subdelegación, de hecho, se desmarca, y aunque se muestra dispuesta a colaborar, dice que la responsabilidad es de los vecinos y que el Gobierno tiene un «porcentaje muy pequeño» de culpa.

¿Del hotel a la VPO?

Urbanismo ofrece a los vecinos de La Guita la posibilidad de adquirir una VPO. Es una tragedia anunciada. Las ocho familias que hoy por hoy viven en un hotel han perdido una casa y, de momento, sólo tiene una oferta: comprar o alquilar una VPO. En el caso de Jesús María Ojeda y María Dolores, que compraron el piso de La Guita hace tres años por 8,5 millones de las antiguas pesetas, implicaría bien optar por el alquiler o bien duplicar la hipoteca, ya que las letras del piso tendrían que seguir pagándolas aunque derribaran el edificio.

A pesar de todo, se mostraron contentos tras la reunión con miembros del Ayuntamiento. «De estar en la calle puedo pasar a tener un piso de 90 metros cuadrados», comentó ayer Jesús María. Mientras que la situación se aclara tendrán que seguir en el hotel.
María Dolores Castro, presidenta de la comunidad,  opina que lo mejor sería que el estudio geotécnico del bloque que tiene que hacerse lo declare en ruinas.