El imputado alegó que no sabía que hacerse pasar por otra persona fuera delito en España, ya que en su país es «una práctica habitual». El Tribunal argumenta que es « de general y global conocimiento» que conductas como la del penado «están prohibidas, no ya en España, sino en cualquier país que condicione la obtención de permisos de conducir a la realización de exámenes teóricos».