'Tokio engalanado', retratos de 'looks' extremos japoneses

  • El fotógrafo Thomas C. Card pasó la primavera de 2012 en Tokio retratando a jóvenes japoneses de atuendos y peinados extremos.
  • El libro 'Tokyo Adorned' recopila las imágenes del proyecto, realizadas en la intimidad de un estudio o en las habitaciones de los modelos.
  • Conmovido por el desastre natural y después nuclear que sufrió el país en 2011, el autor presenta el proyecto como una valiente "celebración de la personalización".
'La habitación de Saki Kurumi', una de las fotos de la serie 'Tokyo Adorned'
'La habitación de Saki Kurumi', una de las fotos de la serie 'Tokyo Adorned'
Thomas C. Card - Courtesy of Booth-Clibborn Editions

"Mi concepto es DASAKAWA 80's!", explica Erikadon, una chica con una combinación imposible de horquillas y coleteros, una cazadora desteñida y una camiseta larga de los New Kids on the Block. Dasawaka es un adjetivo inventado a partir de las palabras japonesas dasai (malo, desfasado) y kawaii (mono, adorable). Mezclar dos términos contradictorios para construir uno nuevo es frecuente entre las jóvenes fashionistas japonesas.

"Cuando el terremoto y el tsunami devastaron Japón, el país experimentó un renovado orgullo nacional y los seguidores de la moda callejera comenzaron a celebrar más su posición única dentro de la cultura japonesa", cuenta Thomas C. Card. "Las fotos son una ventana a la más íntima percepción que estas personas tienen de sí mismas".

El fotógrafo estadounidense afincado en Nueva York pasó la primavera de 2012 (un año después del desastre natural y después nuclear que sufrió el país) en Tokio retratando a chicos y chicas —entre ellos Erikadon— que afrontan sus atuendos como la exhibición personal definitiva y convierten su apariencia en moda. El autor fue a Japón conmovido por los sucesos y declara que el proyecto es "una celebración de la personalización, una celebración de Tokio como una cultura que apoya esa búsqueda de la presentación individual".

Lúdico e inventivo

El libro Tokyo Adorned (Tokio engalanado) —publicado por la inglesa Booth-Clibborn Editions— recopila 132 fotografías de la serie de looks extremos de Card, marcada por el aspecto lúdico e inventivo de los retratados. De las abarrotadas calles, llevaba a los modelos a un estudio, donde los extraía de su entorno para mostrarlos en un ambiente de tranquilidad. Algunos incluso posan en sus habitaciones, por supuesto, reflejos fieles de quienes las ocupan.

"¡Soy yo!", dice una adolescente envuelta en lentejuelas, con una gorra enorme y una maraña de collares a la hora de justificar su apariencia. Sujeta una enorme rana de peluche y se hace llamar Gero, una voz japonesa que se emplea para imitar el sonido de las ranas, pero que también significa vómito.

"Es la batalla de las fresas"

Junto al aspecto inocente de Gero (entre desastrado e infantil) hay looks perturbadores como el de Kimusume Shioka, que lleva coletas, una chaqueta roja de uniforme de colegio, una realista pistola de juguete y la inexpresiva cara pintada de blanco con dos fresas en el pómulo derecho. "Es la batalla de las fresas", le dice críptica al fotógrafo.

No hay cortapisas: sólo con tu atuendo puedes volver a la infancia, pertenecer a una época indeterminada de la historia, imaginar que eres una muñeca, una heroína steampunk, una escandalosa explosión de color. Los retratados se identifican con una de las muchas tribus urbanas que hay en Japón, pero en su mayoría crean su propio estilo etiquetándolo después.

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