nueve meses de duro trabajo
Además de las revisiones ginecológicas, la trabajadora tiene derecho a asistir a clases de preparación al parto.
Una mujer embarazada tiene grandes cambios físicos, emocionales y psicológicos, pero si no existen complicaciones adicionales, su estado no debe suponer un obstáculo para realizar las tareas habituales en su trabajo. Obviamente, si sus ocupaciones no implican una gran exigencia física o la exposición a productos peligrosos.

Las claves

Condiciones. Trabajar fuera de casa no supone ningún factor de riesgo para el embarazo, siempre que las condiciones sean las adecuadas. Además, seguir con la actividad laboral puede hacer que se afronte mejor esta experiencia. Más peligroso puede ser planchar, fregar el suelo o cargar con la compra.

Productividad. La capacidad física de la mujer disminuye ligeramente con el avance de la gestación, pero esto no debe suponer una merma de su productividad. El médico debe conocer los detalles de la actividad que realiza para evaluar si puede afectar al embarazo.

Derechos. La elevada precariedad laboral favorece que haya casos de discriminación laboral con embarazadas –que pueden perder su empleo al final de un contrato temporal o un periodo de prueba, aunque se encubra con otras razones–. La trabajadora no tiene obligación de comunicar su estado a la empresa, y sólo ella debe decidir cuándo lo hace.

Obligaciones. El empleador está obligado a evitar la exposición a riesgos de las embarazadas. Afecta tanto al puesto de trabajo como al turno, y se debe facilitar una tarea compatible con su estado. Si no es posible, la trabajadora deja de trabajar temporalmente y además recibe una retribución económica durante el embarazo, denominada prestación de riesgo.

Revisiones y bajas. Al margen de las consultas ginecológicas, la trabajadora tiene derecho a asistir a clases de preparación al parto. También puede pedir la reducción de jornada o la baja maternal antes del parto, siempre que conserve para después al menos 6 de las 16 semanas de la baja.

Cómo llevarlo. La embarazada debe intentar evitar las horas punta para entrar y salir del trabajo. Una vez en él, debe sentarse cómodamente y colocar los pies en alto siempre que pueda.

Vida sana. En el trabajo debería tener siempre fruta, agua, zumos o frutos secos y evitar la cafeína y los dulces; además de buscar un hueco para una pequeña siesta y acostarse temprano. El yoga, la natación o simplemente pasear le ayudarán a relajarse y a combatir el estrés.

Dos contratos

Ágatha Álvarez. 35 años, periodista.

"Una mujer embarazada es igual de capaz"

"Para mí, estar embarazada no significa estar enferma. Tuve a Jana hace dos años. Estuve trabajando durante los cuatro primeros meses en una productora y nadie se enteró en la empresa. Al quinto mes se me acabó el contratoy no me renovaron. Entonces, un amigo me dio trabajo en su empresa hasta el final de la gestación. Una mujer embarazada es exactamente igual de capaz que cuando no lo está, pero es algo que, por desgracia, no comprenden muchos empresarios".