Valladolid ha despedido este martes a su arzobispo emérito, monseñor José Delicado Baeza, en una ceremonia funeral celebrada en la Catedral que ha contado con la presencia de 26 prelados de la curia española y cerca de 140 sacerdotes.

El féretro ha llegado a la Seo pocos minutos después de las 17.00 horas, donde ha sido recibido por obispos y arzobispos, diáconos, vicarios, seminaristas y otros religiosos.

Desde la puerta del templo, el cuerpo de Delicado Baeza ha sido portado a hombros hasta los pies del altar, escoltado por una procesión de prelados entre los que estaban el vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española y arzobispo de Valencia, Carlos Osoro; el obispo auxiliar de Madrid, Juan Antonio Martínez Camino; el arzobispo de Toledo y primado de España, Braulio Rodríguez (quien sucedió a Delicado Baeza al frente de la Diócesis de Valladolid), o el arzobispo emérito de Sevilla, el cardenal Carlos Amigo (natural de la localidad vallisoletana de Medina de Rioseco).

Posteriormente, sobre el féretro —flanqueado por siete candeleros con sus respectivos cirios— se ha colocado la casulla que Delicado Baeza usó como prelado, mientras que junto a él se han situado otros atributos arzobispales, como la mitra o el báculo.

La homilía ha corrido a cargo del arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, Ricardo Blázquez, el cual ha subrayado la "deuda impagable" que la Diócesis tiene con Delicado Baeza, del que ha afirmado que en su vida y ministerio se ha realizado "cada palabra del Evangelio".

Tras elogiar su legado y trayectoria al frente de la Iglesia vallisoletana, ha reconocido la "estela de sencillez, de respeto y de bondad" que ha dejado José Delicado Baeza.

En una Catedral Metropolitana prácticamente llena, monseñor Blázquez ha subrayado que esta eucaristía supone una "expresión de gratitud" por su ministerio, su persona y su vida. "Supo retirarse a la ocultación orante", ha añadido, tras lo que ha definido al arzobispo emérito de Valladolid como "un vigilante atento que desde su atalaya ministerial cuidó y protegió" su rebaño.

Ante todo esto, el presidente de la Conferencia Episcopal ha insistido en que el prelado "hizo realidad su apellido, Delicado" con su manera de relacionarse con los demás, "sin producir la mínima molestia". "Delicadamente, pasando desapercibido ante los demás, pero despierto ante Dios desde antes del amanecer cada mañana", ha aseverado.

Presencia de autoridades

Entre las autoridades que han acompañado la despedida de José Delicado Baeza se encontraban el alcalde de la capital, Francisco Javier León de la Riva; el delegado del Gobierno en Castilla y León, Ramiro Ruiz Medrano; el consejero de la Presidencia y portavoz de la Junta de Castilla y León, José Antonio de Santiago-Juárez; la consejera de Hacienda, Pilar del Olmo; el subdelegado del Gobierno en Valladolid, José Antonio Martínez Bermejo; el delegado territorial de la Junta en la provincia, Pablo Trillo-Figueroa; el expresidente de las Cortes, José Manuel Fernández Santiago, o el presidente de la Diputación, Jesús Julio Carnero.

En su sermón, el arzobispo ha recordado que Delicado Baeza "no quería ser centro de atención ni producir inquietud en otros", por lo que cuando su salud se resentía, "escondía lo que podía sus dolencias y limitaciones". "Se durmió dulcemente en el Señor", ha indicado en relación a su fallecimiento.

Por todo ello, ha insistido en la "deuda impagable" contraída con el arzobispo emérito a lo largo de los 27 años que estuvo al frente de la Diócesis y ha defendido que este funeral sirva para "romper el recato" habitual de Delicado Baeza, el cual "nunca alardeó de nada", a pesar de lo cual "hoy resuena" la "alabanza en esta asamblea cristiana".

Tras elogiar el carácter "prudente y cumplidor" del prelado como administrador, monseñor Blázquez ha abogado por levantar "el testimonio luminoso de una vida gastada y desgastada por el Señor, por el Evangelio y por las personas".

Asimismo, Ricardo Blázquez ha repasado la "irradiación apostólica" de Delicado Baeza en la Diócesis vallisoletana, como la construcción de nuevos templos parroquiales; la puesta en marcha de los encuentros de obispos, vicarios y arciprestes de la llamada 'Iglesia en Castilla' —que este año celebró su edición número XXXIII—; el impulso a la exposición de Las Edades del Hombre, o la restauración del antiguo colegio de San Ambrosio para albergar en él el Centro Diocesano de Espiritualidad, "pulmón espiritual de la Diócesis y lugar de encuentro".

Por último, el flamante presidente de la Conferencia Episcopal ha recordado la contribución "relevante" del arzobispo emérito de Valladolid a la curia española, donde presidió las comisiones episcopales del Clero y de Enseñanza y Catequesis, fue vicepresidente de la Conferencia durante dos mandatos y miembro del Comité Ejecutivo durante otros dos.

TRAYECTORIA

Blázquez ha repasado la vida de monseñor Delicado, que antes de llegar a Valladolid desempeñó el ministerio episcopal en la Diócesis de Tuy-Vigo entre 1969-1975, antes de llegar a Valladolid, donde ocupó la cátedra hasta 2002, cuando presentó su renuncia y se convirtió en emérito.

Así, ha señalado que sus primeros años de episcopado coincidieron con una Iglesia "en plena efervescencia postconciliar" y en los comienzos de la transición política. "Aquel tiempo exigía claridad para distinguir la palabra de los ruidos", ha indicado, por lo que ha concluido que "los pastores de la Iglesia de aquellos años son acreedores" de su "particular gratitud".

Por último, ha subrayado de Delicado Baeza "su apertura a los nuevos tiempos, su capacidad de discernimiento, su lucidez, su dedicación sacrificada y constante o su confianza en los colaboradores".

Tras la conclusión de la ceremonia, a la que también han asistido representantes de las Fuerzas Armadas y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, José Delicado Baeza ha recibido sepultura en la Capilla de la Virgen del Sagrario del templo catedralicio.

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