Retrospectiva de Isa Genzken, la 'reina' del ensamblaje

  • La artista alemana, una de las más influyentes de los últimos caurenta años, expone sus creaciones híbridas en el Museo de Arte Contemporáneo de Chicago.
  • Aparatos electrónicos de hormigón, maniquíes personalizados y, sobre todo, grandes 'ensamblajes' de objetos no artísticos, dominan la retrospectiva.
  • La multifacética creadora padece trastorno bipolar y depresión severa y es alcohólica. "No espero que el público entienda lo que hago. No es fácil", dice.
Uno de los maniquíes del gran ensamblaje "Actores"
Uno de los maniquíes del gran ensamblaje "Actores"
© Isa Genzken. Photo: Jens Ziehe, Berlin, courtesy the artist and Galerie Buchholz, Cologne/Berlin.

La artista alemana Isa Genzken (1948) no ha permanecido quieta durante las últimas cuatro décadas: ha firmado esculturas públicas al aire libre —la famosa Rosa de Leipzig (1993)—, editado bellísimos libros de collage —como el soprendente I Love New York, Crazy City, 1996—, diseñado muebles escultóricos y, sobre todo, cultivado y llevado a extremos radicales la técnica del ensamblaje, de la cual es considerada la más atrevida de los creadores actuales.

La materia pendiente de Genzken, que ha exhibido sus obras en los museos y ferias más importantes de Europa, era desembarcar en los EE UU. Ahora lo hace con una amplia retrospectiva, del 12 de abril al 3 de agosto, en el Museo de Arte Contemporáneo de Chicago (MOCA). La exposición recopila obras en todos los formatos en los que la artista ha trabajado, que son muchos. Pese a que en principio se limitaba a las esculturas, a partir de los años ochenta amplió su registro con fotos, vídeo, performance, collage y, sobre todo, grandes ensamblajes, agrupando objetos no diseñados con fines estéticos para que compongan, una vez reunidos, una obra de arte.

Una niña con la máscara de Hanibal el Caníbal

Aunque los primeros trabajos de la artista en los años setenta eran minimalistas —como las reproducciones de anuncios publicitarios de aparatos de alta fidelidad de Hi-Fi Series—, sólo una década después ya abrazaba el eclecticismo, con dioramas diseñados para salas de estar, instalaciones donde el kitsch y el pop caminan de la mano y, sobre todo desde los noventa, los sorprendentes ensamblajes de maniquíes ataviados crípticamente, que en ocasiones son alusiones a la vulnerabilidad —una niña con la máscara de Hanibal el Caníbal—, referencias surrealistas o percepciones personales de un mundo complejo: la artista padece trastorno bipolar, depresión aguda y es alcohólica.

Aunque desde el museo dicen que Genzken "está interesada en la combinación de muchos materiales para crear declaraciones sugestivas que son inmediatamente reconocibles por el público", la artista no está muy convencida de que su trabajo sea fácil de digerir. "Creo que mi trabajo es muy difícil de entender y no espero que el público entienda lo que hago. No es fácil y no puedo hacer demasiado al respecto", declara en una entrevista en el The New York Times, en la que también afirma que nunca trabaja con "red de seguridad" ni con las "sutilezas del mundo del arte".

Entre asfixiante y traviesa

La retrospectiva, ordenada temática y cronológicamente, reúne todos los hitos de la carrera de Genzken, como las antiesculturas de Weltempfanger, donde reproducía sintonizadores de radio como hormigón, y Spielautomat (1999–2000), la serie Ground Zero (2000) de obras do-it-yourself (hazlo tú mismo) y los recientes ensamblajes de Schauspieler (2013), donde juega como una niña enloquecida con maniquíes, creando un entorno de varios territorios de atmósfera entre asfixiante y traviesa.

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