Teatro social
Imágenes de 'Feelgood', 'Ejecución hipotecaria', 'El crédito', 'Un trozo invisible de este mundo', 'Poder absoluto' y 'Autorretrato de un joven capitalista español' (de izda. a dcha.). Archivo

En los últimos tiempos, la realidad más dramática —la de los recortes, los desahucios y la corrupción—, se ha subido con pasión a las tablas. Desde allí, ante 40, 100 o 700 butacas, las tragedias humanas  salpican con mayor intensidad que desde los medios de comunicación.  La proximidad de los actores propicia que las historias "conmuevan, transformen y provoquen respuestas". Más aún que los informativos, cuyo "abigarramiento de noticias nos hace insensibles", asegura Adolfo Fernández, director de la obra Ejecución hipotecaria.

Desde su estreno en 2013, su proyecto ha dibujado un universo popular: un individuo recibe a los que vienen a echarle de su casa por impago. Una invitación a meditar pero que huye de la mera proclama política porque, hoy en día, "resultaría soviética, un tocho, nos adormecería", reflexiona el director, que propone que el escenario se convierta en un frente de lucha contra la injusticia, pero sin olvidar el entretenimiento.

En esta trinchera, Fernández no está solo. En el mes que ahora termina han coincidido casi una decena de ejemplos de este teatro comprometido en cartel. En sus créditos, nombres de la importancia de Juan Diego Botto, Luis Merlo, Carlos Hipólito, Manuela Velasco o Emilio Gutiérrez Caba, este último protagonista del thriller político Poder absoluto que acaba de recorrer varias ciudades. Y todos ellos en escenarios comerciales, con aforos considerables.

Nuestra sociedad quiere caza y fútbol, no tanto arte

Sin duda, el género atraviesa un momento de crecimiento. Así lo cree el actor Alberto San Juan, autor y protagonista de Autorretrato de un joven capitalista español, que considera que el ciudadano está cada vez más ávido de este formato como reacción a la etapa que atravesamos. Aunque el interés que despierte entre el público... es otra cosa. "Nuestra sociedad quiere caza y fútbol, no tanto arte. Hoy paraliza el país un partido entre el Real Madrid y El Barça. Las inversiones en deporte son mucho más altas que en cultura. Y los políticos no hacen más que contribuir para que se mantenga ese modelo", argumenta Fernández.

Mejor si es comedia

La mayoría de los actores y productores que practican hoy este teatro de denuncia se proclaman discípulos de otro ingrediente: el humor. Una herramienta sofisticada para manejar la parte más áspera de la vida.  "Cuando entras en una historia a través de la risa, sueltas antes el diafragma y llegas más fácilmente a lugares que serían difíciles de alcanzar de otra manera", argumenta el actor y productor Fran Perea, que a través de la obra Feelgood presenta un ejercicio de comedia y, a la vez, un análisis de la realidad política dirigido a agitar conciencias.

La risa frena el dogma y la amargura De la misma opinión es el actor Luis Merlo, que venera el "humor inteligente" que permite, en el peor de los momentos, "abrir ventanas para que entre aire fresco" (ocurre en la obra que protagoniza junto a Carlos Hipólito, El crédito, una parodia sobre la burocracia bancaria).

Algo similar sucede en  Autorretrato de un joven capitalista español, el monólogo satírico sobre la vida española de las últimas décadas que lleva a cabo San Juan. Para el intérprete, la risa es un bálsamo que "frena el dogma y la amargura", dos conceptos altamente contrarrevolucionarios y que nacen de una situación dominada por "un poder elitista" y contrario al conjunto de la población.  

La fuerza creativa de la crisis

Todos los discípulos del género destacan la capacidad que tienen estos proyectos para generar debate entre el público. Y en lo gratificantes que son: "Algunas personas nos esperan tras la función, conmovidas", reconocen.

Mucha gente nos espera tras la función, conmovida Fran Perea añade que la crisis ha despertado el ingenio y ha inspirado nuevos movimientos teatrales off (independientes) y redes de salas alejadas de las propuestas convencionales. No se encuentran en los espacios de mayor tamaño, pero andan repartidos por muchos puntos de España. "El teatro ha reaccionado. Para financiar una función no hace falta tanto dinero como para una película y eso da cierta libertad porque no se está sujeto a grandes grupos que tienen una determinada línea editorial", aclara.

Calendario teatral 'indignado'

Consulta las citas clave de esas puestas en escena especializadas en remover conciencias:

Obra: Feelgood. Cuándo: 22 de marzo (Segovia); 23 de marzo (Salamanca); 27 y 28 de marzo (León); 29 de marzo (Palencia); 30 de marzo (Medina del Campo, Valladolid); 10 de abril (Álava); 11 de abril (Logroño); 12 de abril (Pamplona, Navarra). Argumento: El presidente del Gobierno se enfrenta a acusaciones de censura a la libertad de expresión por parte de miembros del partido, y a protestas ciudadanas en la calle. De repente, se descubre un secreto que le afecta directamente.

Obra: El crédito (El crédit, en su versión catalana). Cuándo: Hasta el 20 de abril, de miércoles a domingo (Madrid); 25 de marzo (Toledo); 27 de abril (Getafe, Madrid); 30 de abril y 1 de mayo (Pamplona, Navarra); 2 y 3 de mayo (Santander); 9 y 10 de mayo (Las Palmas); 18 de mayo (Móstoles, Madrid); del 22 al 25 de mayo (Sevilla). Argumento: Un hombre acude al banco para pedir un dinero que necesita y ofrece como garantía de devolución, su palabra. La entidad le deniega el préstamo. Y se arma.

Obra: Autorretrato de un joven capitalista español. Cuándo: Todos los miércoles de marzo en el Teatro del Barrio (Madrid); días 5 y 6 abril (Guipúzcoa); 25 de abril (Cáceres); 15 de mayo (Tarragona); 16 de mayo (Vilanova i la Geltrú, Barcelona). Argumento: Un monólogo de Alberto San Juan en el que este repasa su vida y la de su país con un sabor crítico. "Quiero conservar mi fama, mi cotización personal, mis propiedades", afirma.

Obra: Manifestación. Cuándo: Del 27 al 30 de marzo (Barcelona); 9 y 10 de abril (Granada). Argumento: Un espectáculo teatral y musical de Albert Pla que bucea en el sinsentido de un hombre perdido en una protesta ciudadana infinita.

Obra: Un trozo invisible de este mundo. Cuándo: 28 de marzo (Santa Coloma de Gramenet, Barcelona); 29 de marzo (Vilanova i la Geltrú, Barcelona); 30 de marzo (Villafranca del Penedés, Barcelona); 5 de abril (Granollers, Barcelona); 6 de abril (Viladecans, Barcelona); 11 y 12 de abril, Badalona, Barcelona); 13 de abril (Mataró, Barcelona); 26 de abril (Girona); 27 de abril (Vic, Barcelona); 30 de abril (Manresa, Barcelona); 3 y 4 de mayo (Valencia); 8 de mayo (Madrid).  Argumento: Juan Diego Botto pone sobre la escena casos reales de exilio e inmigración.

Obra: Ejecución hipotecaria. Cuándo: 12 de abril ( San Fernando de Henares, Madrid), 17 de mayo (Fuenlabrada, Madrid). Argumento: Un hombre recibe a la comisión judicial que pretende echarle de su casa por impago. Un drama y una reflexión sobre el problema de los desahucios y la estafa inmobiliaria.