Una mujer ha sido condenada a cuatro años de cárcel en Montreal por quemar el pene de su novio con combustible para fondue.

Los sucesos ocurrieron en abril de 2001 cuando Guillaume Pungu, novio de la mujer condenada, se marchó a la cama tras una discusión con la agresora.

Andree Rene, de 44 años, esperó a que su novio conciliara el sueño para mojarle sus genitales con el combustible de fondue y posteriormente prenderle fuego.

El novio sufrió quemaduras de tercer grado en torso y genitales

Pungu, entonces de 52 años de edad, sufrió quemaduras de tercer grado en torso y genitales.

Pasó una semana en el hospital y más tarde un mes con un tratamiento específico.

A pesar de todo, tuvo que convivir con algunas secuelas: insomnio, pesadillas, pirofobia (miedo al fuego) y problemas en sus relaciones personales con las mujeres.

La acusada ya ha cumplido parte de la condena puesto que fue detenida y liberada bajo fianza tras el ataque, de modo que le restan 30 meses antes de abandonar el presidio según ha establecido el Tribunal de Quebec.

Rene, que al parecer se encontraba ebria cuando sucedieron los hechos, recibirá atención psicológica mientras esté en la cárcel y, según determinó el juez Louis Legault, no podrá disponer de fusiles o material combustible durante los 10 años siguientes a su liberación.

La víctima, Guillaume Pungu murió en febrero del pasado año por causas que no han trascendido pero ajenas a la quema de sus genitales en 2001.

Posibilidad de reincidir

Los informes determinaban que Rene tenía un riesgo "de moderado a elevado" de reincidir si no seguía un tratamiento adecuado.

No lo puede explicar porque estaba ebria

Según el abogado de la defensa, Gaetan Bourassa, Rene nunca ha podido explicar lo acaecido aquella noche de abril de 2001 cuando mutiló al que por entonces era su novio.

"No lo puede explicar porque estaba ebria", afirmó Bourassa, a lo que añadió que su defendida había sido víctima de abusos por lo que "necesita mucha ayuda".

Concluyó que el ataque a Pungu fue un acto de venganza en una relación más definida por los excesos con el alcohol que por los sentimientos.

Varios precedentes

Aunque el uso de combustible para fondue constituye una novedad en este tipo de agresiones, no es la primera vez que ocurren sucesos de este tipo.

El más conocido es el caso de Lorena Bobbit, que cercenó el pene a su marido por volver borracho a casa y obligarle a mantener relaciones sexuales, habiendo esperado también a que éste se durmiera.

El marido fue declarado inocente de la acusación de violación y volvió a casarse con una modelo, que le abandonó acusándole de maltrato.

Lo mismo ocurrió con Delmy Margoth Ruiz, acusada de cercenar el pene de su amante siguiendo el mismo proceso que Bobbit, con un cuchillo de cocina, porque la obligó a practicarle sexo oral.

Ambas arrojaron los órganos a la calle que, en el caso de Margoth Ruiz (condenada a 20 años) se llevó un perro.