José Manuel C.M., acusado de asesinar a tiros con una escopeta de caza a un joven de 20 años con el que había discutido por una fotografía de una chica subida a la red social 'Tuenti', ha admitido los disparos, aunque ha indicado que fue por accidente, ya que sólo quería "asustarle" enseñándole el arma, que era propiedad de su padre.

Ante el jurado popular que lo enjuicia en la Audiencia de Granada hasta el próximo viernes, el procesado, para el que la Fiscalía pide 16 años y nueve meses de cárcel y una multa por un delito de asesinato, otro de tenencia ilícita de armas y una falta de lesiones, ha comenzado su declaración pidiendo perdón a la familia y los amigos del fallecido, Francisco Javier T.L., que además han estado presentes como público en la Sala.

Durante aproximadamente una hora, el inculpado ha explicado que aquel día, el 4 de julio de 2012, el joven, natural de Archidona (Málaga), estuvo insultándole y amenazándole de muerte por supuestamente haber subido a la red social una foto en la que el inculpado aparecía con la que había sido su exnovia, en una celebración en un bar por la Eurocopa conseguida entonces por la selección española de fútbol.

Así, en primer lugar, fue a buscarlo a su casa, en la pedanía de Fuente Camacho, en Loja (Granada), sobre las 14,30 horas de aquel día, cuando le estaba dando de comer a su hija de cinco años, y le increpó el asunto de la foto, algo que él negó, ya que, según ha dicho, él no había hecho ni subido imagen alguna a la red social. Así, pese a que el joven le dijo que se "tenían que romper la cara", él le contestó que no quería pelearse y que estaba "equivocado", y volvió a meterse en la vivienda.

Tras media hora "dando voces" en la puerta de la casa de sus padres, adonde había llegado en su vehículo, Francisco Javier se marchó a casa de su exnovia, a la que, al parecer, también fue a pedirle explicaciones, según la versión del acusado. Ya por la noche, sobre las 22,00 horas, el inculpado ha explicado que se dirigió a la piscina del pueblo junto a unos amigos y su hija menor de edad, pero, al ver que Francisco Javier T.L. seguía buscándolo con su coche, regresó a casa de sus padres, dejó a su hija, y cogió "un saco" que contenía una escopeta de caza de su padre y unos cartuchos, que estaba desmontada.

Su intención era amedrentarle, y pedirle que se fuera, y no "disparar" contra él. Una vez en la calle con el arma, y, acompañado por un amigo, se encontró con la madre de la exnovia de Francisco Javier, que le preguntó por el arma y le dijo que se podía "buscar la ruina".

Entonces, la mujer le quitó la escopeta —que, según ha dicho, estaba doblada, sin montar— y se la entregó al amigo, pero, cuando el acusado dice que vio a Francisco Javier a bordo de su vehículo a toda velocidad y con intención de atropellarlo, volvió a agarrar la escopeta, la montó y, mientras saltaba para apartarse, disparó sin saber cómo, por accidente, y sin apuntar contra el coche, impactando en el parabrisas del vehículo y provocando a su víctima heridas que le provocaron después la muerte.

Después, salió corriendo de allí, "asustado", y ya por la mañana se entregó ante la Guardia Civil de Loja, aunque, según ha dicho, aún desconociendo las consecuencias de lo que había sucedido. "Durante todo el día estuve atemorizado, tenía miedo por mí y por mi hija. Yo nunca había tenido ningún problema con él", ha afirmado el procesado, que ha dicho que Francisco Javier había protagonizado otros altercados anteriores.

En la causa están personados como acusación particular los padres y los hermanos de la víctima, que piden para el inculpado, ya condenado previamente por un delito de malos tratos, una pena de 18 años y nueve meses de prisión por un delito de asesinato en concurso medial con otro de tenencia ilícita de armas y daños, o, alternativamente, los tres delitos por separado, por los que solicita en total 20 años y tres meses de cárcel.

La defensa, por su parte, pide la libre absolución y que, en caso de que el jurado estime que tuvo responsabilidad penal, que se contemple la eximente o la atenuante muy cualificada de legítima defensa, además de la atenuante también de confesión y entrega voluntaria.

A la sesión de este lunes han acudido tanto familiares de la víctima como del acusado, lo que ha motivado un clima de tensión a la salida de la Audiencia. Los familiares del fallecido portaban camisetas con las que pedían justicia para Francisco Javier y han increpado a los familiares del procesado, al que también han llamado "asesino" cuando la Policía lo ha introducido en el coche patrulla.

Acusación de la fiscalía

Según consta en el escrito de acusación del Ministerio Público, al que ha tenido acceso Europa Press, los hechos se remontan al pasado 4 de julio de 2012, cuando, sobre las 14,30 horas, Francisco Javier T.L., de 20 años, se personó en el domicilio del acusado, de 29, en la localidad de Fuente Camacho, en Loja (Granada).

Allí le recriminó que hubiera subido a la red social 'Tuenti' una fotografía de un grupo de personas entre las que se encontraba una joven de 17 años, con la que el procesado había mantenido una relación sentimental, con lo que se originó entre ambos un enfrentamiento verbal con insultos y descalificaciones.

Después, y transcurrida la tarde, el acusado tuvo conocimiento de que el otro joven se encontraba de nuevo en el pueblo, y se dirigió hacia su casa, recogiendo una escopeta de caza apta para disparar cartuchos que era propiedad de su padre. El arma se encontraba desarmada encima de un armario del dormitorio del progenitor, donde también había una caja con 23 cartuchos, que el inculpado cogió para recorrer el pueblo en busca de la persona con la que había tenido el enfrentamiento anterior.

En la calle se encontró con la madre de su exnovia, quien le requirió que le entregara el arma, y los dos llegaron a forcejear, pero el acusado consiguió entregársela a un amigo que le había seguido en una furgoneta y que después se la devolvió de nuevo.

En ese momento, pasó por esa calle Francisco Javier, quien conducía un vehículo propiedad de su padre, en compañía de otra persona. El procesado, que no tenía licencia de armas, se colocó entonces a menos de tres metros del coche y "con ánimo inequívoco de causar su muerte", efectuó un solo disparo que impacto contra el parabrisas, lo que le causó múltiples heridas en cara, cuello y parte superior del tórax a su víctima, Francisco Javier, quien de forma casi inmediata murió por shock hipovolémico.

Su acompañante también sufrió pequeñas lesiones como consecuencia de la caída de los cristales del parabrisas, sobre todo en muslo y rodilla.

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