"Comunidad y Ayuntamiento son instituciones que se superponen. Claro que hay problemas, como los hubo entre Leguina y Tierno". Así define Esperanza Aguirre su relación con el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón.

Son palabras de la presidenta regional en una entrevista publicada hoy por el diario catalán La Vanguardia, en la que aborda tanto la actualidad autonómica como la nacional.

Las comunidades favorecidas por los socialistas son Andalucía, Galicia y Cataluña"

En el artículo, que define a Aguirre como "rápida, enérgica, tremendamente perspicaz", la presidenta de la Comunidad insiste en el discurso del agravio que la región sufre por parte del Gobierno central. "En los presupuestos de 2007 no hay una sóla obra pública que se inicie en Madrid. Las comunidades favorecidas por los socialistas son Andalucía, Galicia y Cataluña", argumenta.

La líder del PP en Madrid se atribuye en exclusiva el mérito por el desarrollo económico de la región en los últimos años: "Gracias a las políticas del Partido Popular, Madrid se ha convertido en locomotora económica de España, la número uno en crecimiento, prosperidad, bienestar y creación de empleo".

Aguirre cree que la estrategia del Partido Popular, "liberal, reformista y moderada en las formas" es la acertada, aunque les lleve al aislamiento. "Vale más estar sólo que mal acompañado", asegura. La presidenta regional rechaza tener aspiraciones de llegar a La Moncloa y cree que de las próximas autonómicas depende "no sólo mi futuro político sin, en gran medida, el del PP". 

Contra la reforma estatutaria

Sobre el debate nacionalista e identitario que han abierto en España las reformas de los estatutos de autonomía, Aguirre asegura que la seña de identidad de los madrileños es "no tener identidad, ser abiertos y cosmopolitas" y se niega a una revisión estatutaria para ampliar el techo competencial de la Comunidad porque "la gente en la calle no me pide la reforma del estatuto".

La presidenta aborda también la relación entre Madrid y Barcelona y los dos últimos escollos en la misma: la opa de Gas Natural a Endesa y el traslado a la capital catalana de la Comisión Nacional del Mercado de las Telecomunicaciones (CNMT). Aguirre lamenta que "en la prensa catalana, sobre todo en La Vanguardia, es muy difícil colocar mensajes de fraternidad y cooperación" entre ambas ciudades.

Respecto a la opa sobre Endesa, Aguirre reduce la resistencia del consejo de administración de la empresa energética ante la oferta de la catalana Gas Natural a una cuestión mercantil: "la oferta les pareció insuficiente".

Más contundente es su postura sobre el traslado a Barcelona de la CNMT, que ha sido recientemente cuestionada por los tribunales. La presidenta de la Comunidad tacha la decisión de "deportación". "Los traslados forzosos de personas, por razones políticas, se llaman deportaciones".