Tom Wolfe rodeado de reporteros gráficos en el interior de La Pedrera de Gaudí.
Tom Wolfe rodeado de reporteros gráficos en el interior de La Pedrera de Antoni Gaudí, en Barcelona. HUGO FERNÁNDEZ

Tom Wolfe ha encarnado este martes en La Pedrera de Barcelona el concepto periodístico que abandera desde hace medio siglo: el del galán y cerebro del nuevo periodismo, el género que teorizó y acuñó en los años sesenta y del que es considerado el padre ideológico y práctico aún a día de hoy. Con una personalidad exagerada y en ocasiones sobreactuada. Pero brillante.

Wolfe (Estados Unidos, 1931) sigue escribiendo y usando los sombreros y los trajes a medida con pañuelo en la solapa  propios de un profesional de antaño, de los que conocieron la pluma estilográfica y los reportajes y crónicas vividos al extremo y bajando al ruedo informativo. En la línea de sus discípulos y paisanos, como Gay Talese.

Autor de 'La hoguera de las vanidades'

El autor del bestseller La hoguera de las vanidades se ha dejado ver por primera vez en España públicamente a unos incisivos 82 años. Publica con Anagrama su cuarta novela, Bloody Miami, un relato de la Norteamérica contemporánea. Este martes, ante un grupo de periodistas ávidos de su bagaje, se ha despachado a gusto desde su profundo y analítico humor sobre la profesión y la vida.

Para Wolfe, el nuevo periodismo aún no se ha dejado ver en los medios digitalesY ha lamentado que en el maltrecho mundo de los medios de comunicación "se cubran menos noticias hoy que en 1940", al menos en su país, y que el nuevo periodismo aún no se haya dejado ver en los medios digitales. Lo atribuyó a la convivencia con "blogs que publican rumores sin especialización ni confirmación alguna".

El poder de los grupos no dominantes

Bloody Miami disecciona una ciudad en la que los inmigrantes cubanos han alcanzado el poder en poco más de 35 años. Algo que a su parecer no ha ocurrido aún en Europa, donde "nunca se ha votado a una persona que va contra un grupo dominante".

Para el escritor, el personaje del joven periodista de la novela, John Smith, tiene mucho del Wolfe. Lo bautizó con un nombre "de lo más común" aunque ahora quizás ya lo sea "Pedro Rodríguez". Le interesaba aportar la visión de lo que pasa con los "inmigrantes ilegales, cuando ya se establecen" porque del cómo llegan ya hay en su opinión demasiada literatura.

El escritor afincado en Nueva York estudió español durante cuatro años y fue corresponsal de prensa en La Habana, una época que calificó de "fantástica".

El artífice de La Izquierda Exquisita, El nuevo periodismo, La palabra pintada o Ponche de ácido lisérgico trabaja en un ensayo sobre la historia de la teoría de la evolución. Y afirmaba que ya con 7 años, en el patio de la escuela, descubrió que el mundo se divide en tre los niños que dominaban el campo de juego y los que no (en su mayoría, futuros periodistas) aseguró ácidamente.

Consulta aquí más noticias de Barcelona.