Un avión de American Airlines
Un avión Boeing 777 de la aerolínea estadounidense American Airlines, en plena maniobra de despegue. WIKIPEDIA

American Airlines y US Airways tienen previsto concluir este lunes su proceso de fusión y que la nueva entidad comience ya a cotizar en bolsa, en lo que será la mayor aerolínea mundial por ingresos, número de pasajeros y trabajadores.

Las acciones del nuevo grupo, que se denominará American Airlines Group, cotizarán desde el lunes en el mercado electrónico Nasdaq bajo las siglas AAL, y el consejero delegado de la nueva entidad, Doug Parker, dará inicio de forma simbólica a la sesión.

La fusión llega a su fin después de que el Tribunal Supremo de Estados Unidos rechazó en la noche del sábado un recurso de última hora presentado por un grupo de consumidores y agencias de viajes, que temen que la reducción de la oferta de aerolíneas genere mayores precios.

Para poder fusionarse, las aerolíneas aceptaron ceder parte de sus franjas horarias en varios aeropuertos

El momento culminante llegó el pasado 27 de noviembre, cuando un juez federal de Nueva York aprobó el acuerdo alcanzado entre ambas compañías y el Departamento de Justicia por el que las dos aerolíneas aceptaron ceder parte de sus franjas horarias en varios aeropuertos, especialmente en el neoyorquino de LaGuardia y en el Reagan National de Washington.

Esos aeropuertos son dos de los más solicitados en todo el país por las aerolíneas, y la cesión de las franjas fue exigida por las autoridades para evitar el peligro de una posición dominante de la nueva entidad en algunos mercados nacionales clave.

En concreto, las dos compañías tuvieron que renunciar a 104 slots en el Reagan National y 34 en LaGuardia, donde 22 han sido ya compradas por Southwest Airlines y 12 por Virgin.

La operación de la fusión ha sido valorada por ambas compañías en cerca de 18.000 millones de dólares (13.100 millones de euros), y las dos entidades afirman que ahorrarán 1.000 millones anuales en sinergias (730 millones de euros).

La unión de las dos aerolíneas generará un gigante con ingresos de 38.700 millones de dólares (28.200 millones de euros) en 2012, más de 100.000 trabajadores y 6.700 vuelos diarios que superará en volumen al actual líder mundial, United Continental, surgido también de otra fusión culminada en octubre de 2010.

Un proceso de varios meses

Aunque la fusión se pone en marcha formalmente el lunes, los procesos de integración de flotas, sistemas de reservas, operaciones y personal seguirán en marcha durante varios meses.

La fusión tiene el apoyo de los trabajadores de las dos compañías, y los sindicatos que representan a pilotos, auxiliares de vuelo y trabajadores de tierra respaldan la operación.

El cierre de la fusión del lunes supone también la salida de American Airlines de la bancarrota que declaró en noviembre de 2011 para reducir sus costes operativos, especialmente los laborales.

Por ejemplo, dentro de los acuerdos que se han pactado durante este proceso, los auxiliares de vuelo de American tendrán entre nueve y once millones de acciones.

Según el proyecto de fusión, el 72 % de las acciones de la nueva entidad será para los accionistas, deudores y algunos trabajadores de AMR (la compañía madre de American), mientras que el 28 % restante será para los accionistas de US Airways.