Puerta corredera
Una puerta corredera separa este dormitorio. SAHECO

Las puertas correderas son ideales en aquellos viviendas pequeñas, en los que ganar uno o dos metros resulta vital. Una puerta corredera nos ayuda a ganar mucho espacio, sobre todo, en habitaciones pequeñas o estancias como baños o cocinas.

Con una corredera podemos diferenciar zonas del mismo salón, cocina y hasta bañoComo cuentan en Casaktua, las habitaciones siempre suelen ser objetivo de reforma ya sea porque el pasillo sea estrecho y abrir una puerta resulte aparatoso, o bien porque la habitación sea pequeña y abrir la puerta del armario sea un suplicio cada día.

Los baños suelen ser la zona de menor tamaño de los pisos pequeños, instalando este tipo de puertas ganaremos ese necesitado espacio. De esta manera también podemos diferenciar las zonas del inodoro y el lavabo para que dos personas puedan utilizar a la vez el aseo.
 
La separación de ambientes puede hacerse fácilmente con este tipo de puertas. Los espacios de la casa que necesariamente tenemos que separar son la terraza, balcón o patio del propio salón. Además podemos diferenciar varias zonas del mismo salón como el comedor de la zona de estar. También se suele separar la cocina del salón por medio de este sistema.

Hay que cuidarlas

Con el uso frecuente, recuerdan en Fotocasa, las puertas correderas pueden empezar a deslizarse con dificultad, aunque este inconveniente se puede evitar con el adecuado mantenimiento –pasando la aspiradora con frecuencia tanto por el riel como por sus alrededores–.
 
Muchas veces será porque en el riel se ha acumulado polvo y suciedad. Para solucionar esta cuestión, debemos sacar la puerta del marco y limpiar el riel, barriéndolo cuidadosamente o limpiándolo con un trapo húmedo, hasta que no queden restos de suciedad. Después, colocaremos en el riel unas gotas de aceite y polvo de grafito, para mejorar el deslizamiento de la puerta.

En ocasiones, las puertas no se desplazan debidamente porque el riel se ha doblado o se ha curvado un poco. En este caso, colocamos un bloque de madera sobre la parte afectada y, con unos suaves golpes, devolvemos al riel su forma original.