«Vi un anuncio en el periódico en el que pedían gente con imaginación, con ideas frescas y espíritu de equipo. Y resulta que me han cogido. Mi trabajo es bien sencillo: me han dado un plano de Madrid para inspirarme y sólo me piden que todos los días, hasta el 27 de mayo, entregue un folio con bonitas e impactantes ideas para que mi superjefe las cuente por ahí. Ya se me han ocurrido varias.

Por ejemplo: peatonalizar la Gran Vía, el paseo de la Castellana y todos los bulevares; recuperar el tranvía en las calles de la capital y luego llevarlo hasta La Pedriza; hacer cuadrada la Línea 6 del metro para que se acaben las averías en la línea circular; que todos los colegios públicos sean bilingües (español-esperanto); horadar más túneles en la M-30 para poder llamarla T-30, construir 50 residencias de ancianos con pistas de esquí bajo techo...».

«¡Para, para! Y si tu jefe promete todo eso y luego no lo cumple...». «Ah, da igual, lo importante es salir en los papeles».