los rojos ya no
Los profesores de la UAB Joan y Josep Cuatrecasas y sus familias, en el barco que los lleva de Francia al exilio americano (1939), a la izquierda.
No todas las heridas de guerra sangran. El exilio cercenó el futuro de cientos de médicos catalanes, forzados a huir del país tras la victoria franquista. En homenaje a ellos, el Col·legi Oficial de Metges de Barcelona inauguró ayer la exposición de fotografías Metges catalans a l’exili, que podrá verse hasta el 21 de mayo.

Una fuga de cerebros vació la Universidad Autònoma de Barcelona y su Facultad de Medicina. Las denuncias, amenazas y el riesgo de perder la vida provocaron la marcha de los profesores que habían intentado modernizar la institución republicana. Los comités de depuración y sus expedientes sancionadores se encargaban de los pocos que se quedaban, prohibiéndoles el ejercicio público y la entrada en el Hospital Clínic.

Huida a Francia y América

Esta depuración franquista hizo que el nivel científico internacional de la medicina catalana no se recuperase hasta los años 80. Los perseguidos tuvieron que elegir entre el exilio interior, trabajando en consultas privadas, y el exterior, huyendo a Francia y a América principalmente, donde la competencia no se lo puso fácil.

* Col·legi Oficial de Metges de Barcelona (Pg. de la Bonanova, 47). Hasta el 21 de mayo. Entrada gratuita.

La medicina de guerra

La situación de Catalunya en primera línea del frente dio mucha experiencia profesional a los médicos catalanes. Usaron la práctica quirúrgica para fracturas consistente en reducir e inmobilizar el miembro, crearon bancos de sangre en camiones frigoríficos, modernizaron la cirugía plástica reparadora y la psiquiatría de guerra.