El presidente de Francia, François Hollande, afirmó este sábado que si la alumna gitana de origen kosovar que fue deportada la semana pasada solicita su regreso para proseguir sus estudios, esta podrá ser recibida, pero no su familia.

En una breve intervención desde el Elíseo, y en un intento por cerrar la polémica surgida tras la deportación, el jefe del Estado reconoció que su detención y posterior expulsión se hizo conforme a la normativa en vigor, pero admitió que esta no debería haber tenido lugar durante una excursión escolar.

Teniendo en cuenta esas circunstancias excepcionales, Hollande sostuvo que si la joven solicita volver se le dará acogida para que prosiga el curso escolar, pero no a sus otros cinco hermanos y a sus padres.

François Hollande dice tener en cuenta las circunstancias excepcionales del caso

"La escuela debe ser preservada de los conflictos de la sociedad", dijo Hollande, quien anunció que se va a lanzar una instrucción a todos los prefectos para "prohibir" toda interpelación en el marco escolar.

Los valores de la República, según quiso dejar claro, radican también en la toma de consideración de las "situaciones humanas", pese a que el informe ha concluido que no se rompió ninguna regla en la expulsión de esa familia.

La declaración de Hollande llega el mismo día que se ha conocido que la deportación de la alumna de origen kosovar Leonarda Dibrani, de 15 años, se hizo conforme a la normativa en vigor, según concluyó este sábado el informe encargado a la inspección general de la Administración para determinar si hubo alguna falta en la expulsión.

El documento, de 24 páginas y publicado en la página web del Ministerio del Interior, establece que la decisión de expulsar a la familia Dibrani estaba "justificada" porque ninguno de los recursos presentados por el padre había sido considerado "admisible" por la vía administrativa o la judicial.

La niña expulsada cursaba tercero en el colegio André Malraux de Pontarlier y se dirigía con sus compañeros de clase y sus profesores el pasado 9 de octubre a visitar la ciudad de Sochaux, cerca de la frontera suiza, cuando fue detenida para, posteriormente, ser deportada a Kosovo.

La investigación admite que no se tuvieron en cuenta las implicaciones que supondría una intervención de este tipo, y recomienda, para evitar situaciones similares, que se prohíba "más explícitamente toda intervención en el espacio y el tiempo escolar y extraescolar".

"Hollande no se ha compadecido de mi familia"

Desde Mitrovica, donde reside la familia desde su expulsión la semana pasada, la joven dijo que no tiene intención de volver sola a Francia.

"Hollande no se ha compadecido de mi familia. No tiene corazón, no entiendo por qué dice que se van a ocupar solo de mí", dijo en declaraciones recogidas por la cadena BFM TV, donde insistió en que que le da "miedo" volver sin sus padres y sus cinco hermanos. Además, aseguró que "el resto de Francia" la apoya tanto a ella como a su familia.

"No estoy de acuerdo, pero es su elección. No soy yo quien los va a juzgar. Sé que el resto de Francia está con nosotros, que no nos va a abandonar. Se lo agradezco profundamente. Voy a enviar flores a todo el mundo, volveré llena de regalos", indicó hoy la joven. 

Protestas en las calles

La expulsión fue contestada en las calles con dos días de manifestaciones estudiantiles, los pasados jueves y viernes, pero pese a la polémica generada en Francia al respecto, Valls no ha visto mermada su popularidad.

El 74 % de los franceses, según una encuesta difundida este sábado, aprueba la postura del ministro, mientras que otro 65% se opone a que el Gobierno anule la expulsión y a que la familia de la niña pueda volver a Francia.