Detrás de un niño obeso hay una mala alimentación heredada de los padres, que también suelen serlo. A eso hay que sumar su desmedida afición por la tele y el poco deporte que practican.

Éste es el perfil que dan los pediatras de la Red Centinela, una muestra de centros de salud de la Comunitat. Hasta diciembre, ha detectado 383 casos de obesidad infantil, la mayoría entre los 10 y los 14 años.

Los antecedentes familiares son evidentes: en el 58% de los casos, uno de los progenitores sufre obesidad, y en el 18% se da ambos. Uno de cada tres menores también tiene hermanos con kilos de más.

Además, cuenta el comer mal. Uno de cada cuatro no desayuna, el 30% no hace las cinco comidas diarias, y más de la mitad no toma fruta ni verdura. Coinciden en ver mucho la tele (como mínimo dos o tres horas al día), casi la mitad no hace deporte fuera de clase y dan mucha importancia a las videoconsolas y ordenadores.

El presidente del Consejo Asesor Científico del Colegio de Médicos de Valencia, Carlos Paredes, atiende cada vez a más niños obesos. Por eso, recuerda que «lo importante de la dieta mediterránea es cumplirla».

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Factor de riesgo en los adultos

El informe de Sanidad constata que la obesidad y el sedentarismo se convierten en los principales factores de riesgo para dolencias del corazón y para la tensión arterial. Cuando los detectan, los médicos combinan la receta de fármacos con la asistencia a controles, la restricción del consumo de sal y una dieta. También recomiendan cerrar el grifo del alcohol.

Niños y sobrepeso

Dolencias asociadas: Los pequeños tienen problemas musculares (6,3%) y psicológicos (4,4%).

Cómo se detecta: En los chequeos médicos y en las consultas por otras enfermedades.

A tope de dulces: Casi la mitad come a diario chucherías, refrescos y zumos industriales.

Comen en el colegio: Uno de cada cuatro obesos come allí a diario.