Miguel Ríos (Granada, 1944) ha presentado este lunes en Sevilla 'Cosas que siempre quise contarte' (Planeta), "el libro de un tipo que quiere contar en trescientas y pico páginas una vida de 50 años", como lo ha definido el propio artista, quien después de medio siglo de trayectoria musical abandonó los escenarios hace dos años con un último recital en Guanajuato (México).

En rueda de prensa, donde ha estado acompañado por el delegado territorial de Educación, Cultura y Deporte de Sevilla, Francisco Díaz Morillo, y el director del Centro Andaluz de la Letras (CAL), Juan José Téllez, Ríos ha dicho que "creía haber hecho casi todo", pero que presentar un libro, tarea en la que se considera un "aprendiz", es "muy interesante". Además, ha destacado que le gusta mucho estar en Sevilla, porque ha sido una ciudad "capital" en su propia biografía musical, y la ciudad que acogió su última gira en España antes de irse a Latinoamérica.

En este sentido, destaca que en esos dos conciertos de despedida en el Auditorio de La Cartuja estaba "esa gente que me ha seguido durante estos 50 años" y a los que el rockero define como "pequeños mecenas", gente que "hace contribuciones periódicas al mantenimiento de un artista", una figura "desaparecida" porque "ya todo el mundo se puede bajar todo, y ya no hay mecenazgo que resista para que el artista pueda seguir trabajando en su inspiración para seguir haciendo una obra coherente".

"Si la cosa sigue así los músicos dejarán de ser profesionales, y se convertirán en aficionados, y nunca se logrará que el arte y la emoción de la creación sigan evolucionando", apostilla Ríos, quien apunta que todos los artistas "están llamados a luchar contra una Ley de Propiedad Intelectual, la que prepara el Gobierno central, nefasta y que acabará con la cultura".

Sobre 'Cosas que siempre quise contarte', Ríos ha contado que cuando empezó a escribirlo "le gustó" porque "en una canción siempre hay cosas que no riman, que se quedan en el tintero, pero aquí 'ancha es Castilla'". Cuenta que se puso a escribir unas cincos horas al día desde de enero de 2012 hasta finales de marzo de 2013, y el resultado es un volumen que navega entre la música, el fútbol, la vida, el humor y el amor, y también las drogas y el sexo, y que dice "está destinado a la gente que me ha seguido, que ha estado involucrada emocionalmente en las canciones, pero también al público en general".

Así, en esta obra Ríos habla de los músicos, de los que se confiesa "deudor", pero también de la industria, "a la que le pego palos", pero "sin la que no se puede vivir, porque los músicos necesitamos dar nuestras canciones a alguien para que las distribuya", reconoce. Asimismo, Ríos confiesa que "nunca ha creído demasiado que se pudiera instaurar el rock como una forma de comunicación de un país que era absolutamente contrario al principio, casi antagónico al rock", todo lo cual "crea inseguridades y siempre hay que echar más y más".

Por otra parte, y sobre asuntos como los presupuestos que el Estado vuelve a destinar a la cultura a través de los PGE, el granadino ha señalado que "lo ve todo muy mal", pese a que "la música y el arte en general son el alimento de alma y lo que hace que la gente vaya evolucionando". Al respecto, añade que "lo ve todo tan diseñado para que sea así, que me da pavor", al tiempo que defiende "la necesidad de instaurar una forma de comunicación con el poder que les diga a los que nos gobiernan que son nuestros servidores".

"hay una falta de control continuo del ciudadano sobre el poder"

"Creo que ha habido una falta de control continuo del ciudadano sobre el poder", afirma Ríos, quien dice que "si el clamor de calle no hace que un gobierno se tambalee, esto demuestra que les importa un pepino lo que digamos y ellos no van a cambiar su paradigma". "Se le dio una mayoría absoluta a un partido determinado, en un momento determinado, y con esa mayoría va a cambiar el paradigma de los últimos 30 ó 40 años", y "tendremos que volver a pelear por lo que se ha perdido", un extremo que dice "le aterra como ciudadano".

"Nos encontramos en la casilla de salida", insiste el rockero, quien señala que "cuando eres joven la incertidumbre de si vas a comer o no, de con quién vas a pasar la noche es un aliciente, pero con 50 años que no sepas si vas a comer o no es algo terrible", porque "no se necesita caridad, se necesita justicia". Por último, el artista aboga "por una revisión a fondo" sobre la Ley de Amnistía y "de eso de lo que estábamos tan contentos, y que fue la magnífica Transición".

Miguel Ríos presentará sus memorias esta tarde a las 20,00 horas en la Biblioteca Pública Infanta Elena, en un acto que se podrá seguir por streaming a través de la página web del Centro Andaluz de las Letras.

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