Cuadro eléctrico de la vivienda
Una mujer comprueba el cuadro de mando y protección. GTRES

Ahorrar energía no es ya una opción si no una necesidad; por la crisis económica y por el compromiso con el medio ambiente. Hacerlo, reducir el gasto, depende de grandes medidas pero también de las pequeñas, de nuestros hábitos. Sólo modificando algunas de nuestras acciones habituales, podemos evitar derrochar luz y gas, y más ahora que sube el recibo.

Gestos sencillos, que podemos convertir en hábitos, pueden lograr que nuestro recibo se reduzca significativamente. Apuntamos aquí los consejos recopilados por Fotocasa.

Aprovechar la luz natural
Es importante saber aprovechar la luz natural que entra en nuestra vivienda. Así, destinaremos las habitaciones más luminosas de la casa para aquellas actividades que nos lleven más rato y optaremos por los colores claros y el uso de espejos en aquellas con menos luz.

Bombillas de bajo consumo
No por repetido es menos cierto: hay que sustituir las bombillas normales por las de bajo consumo, ya que puede ayudarnos a ahorrar hasta un 80% de energía. Además, el hecho de quitarles el polvo a menudo hará que siempre haya mucha más luz en la estancia. También debemos acordarnos de apagar las luces de cada una de las estancias cuando no las necesitemos.

La temperatura adecuada
Hay que establecer una temperatura adecuada en el hogar. Esta suele estar entre los 18ºC y los 20ºC en invierno, y entre los 24ºC y 26ºC en verano. Además, es importante aprovechar el calor y el frío de fuera, dejando pasar la mayor luz solar posible en invierno, para calentar nuestra casa, o la brisa de la noche en verano. Por último, si cerramos las habitaciones vacías los meses de frío, conseguiremos calentar nuestra casa más rápido y de forma más efectiva.

Nada de lucecitas rojas
Apagar los aparatos electrónicos cuando no estemos usándolos, en vez de dejarlos en stand-by, nos puede ahorrar hasta un 12% de energía. Y recuerda: los cargadores enchufados también consumen electricidad.

No jugar con el frigo
Evitar mantener la nevera o el congelador abiertos mucho rato o muchas veces puede ayudarnos a gastar menos luz ya que, de lo contrario, necesitamos más energía para volver a enfriar el interior a la misma temperatura. También descongelar los productos en el frigorífico puede generar frío gratuito mientras que meter alimentos calientes supone un mayor gasto energético.

Carga completa
A la hora de lavar ropa o vajilla, esperar a poner una carga completa supone un menor gasto de agua y electricidad que ponerlo dos veces a media carga, aún con el programa ECO. Además, si optamos por tender en el exterior de nuestra casa, siempre que sea posible, en vez de poner una secadora, lograremos ahorrar mucha luz.

La buena etiqueta
El uso de aparatos de etiqueta A+ o A++ también supone un ahorro importante. Sobre todo si, además, usamos programas de lavado corto y a no más de 40ºC.

Cocinar con cabeza
A la hora de cocinar, si tapamos las ollas y procuramos que el diámetro de éstas sea más grande que el del fogón, evitaremos desperdiciar energía. Usar el microondas en sustitución del horno también puede ayudarnos a consumir un 70% menos de energía. Además, siempre debemos acordarnos de apagar el horno o los fogones un poco antes de terminar de cocinar, con el fin de aprovechar el calor residual.

Planchar bien
Planchar de una sola vez toda la ropa, en vez de esperar a que se caliente la plancha continuamente, supone un ahorro de luz. Además, si sabemos aprovechar el calor residual  y no la dejamos encendida más tiempo del necesario, gastaremos menos energía.

Mantenimiento
Realizar un mantenimiento periódico de los aparatos eléctricos y de climatización nos evitará que se estropeen antes de tiempo y que tengan que realizar un sobreesfuerzo energético para su funcionamiento.