El presidente de Foro Asturias, Francisco Álvarez-Cascos, ha vaticinado este lunes que su partido volverá a gobernar en la región porque este territorio solo puede estar representado por un partido "que hunda sus compromisos en la sociedad de la que forma parte".

Así se ha expresado durante su intervención en el 'Foro de foro', donde ha pronunciado su conferencia 'El coraje para cambiar Asturias'.

El presidente forista ha realizado un repaso a la situación política y económica de la comunidad, acompañado de duras críticas, tanto al Gobierno central, como al autonómico, a cuyo presidente, Javier Fernández, ha acusado de estar en la presidencia, pero sin ejercer la presidencia.

Repasando la situación de Asturias, ha recordado la caída del 2,5% de la economía asturiana en 2012, el 26,08% de incremento de paro ("el mayor incremento en variación interanual de toda España"), la cifra de 99.559 desempleados registrada en agosto, o la tasa de actividad, 51,69%, "la menor de España".

De estas situaciones ha responsabilizado tanto al Gobierno central de Mariano Rajoy, "con sus medidas restrictivas y pro-cíclicas que agravaron la recesión española y aceleraron la destrucción de empleo", como al asturiano, al que acusa de no hacer nada.

Ha rechazado los "recortes verdaderos", aplicados en servicios esenciales, como educación, sanidad, asistencia social y función pública, aplicados de forma "combinada" por Rajoy y Fernández. Considera que Asturias está actualmente gobernada por "un tripartito sin programa ni proyecto común de gobierno", y por un Gobierno "indolente y sin pulso". Ha criticado, ante esta situación, el "sucursalismo" de PP y PSOE, que "hace imposible preservar las esencias formales y morales del sistema autonómico, por la sencilla razón de que los representantes provinciales del bipartidismo son simples representantes de conservas ideológicas enlatadas en Madrid, y sometidos a las decisiones de los dueños de sus respectivas sucursales, y no ante el ciudadano de Oviedo, de Gijón, Langreo, Amieva o Luarca".

Cascos opta por "poner fina a la política del "engaño", y en un modelo de acción y organización político basado en el prestigio de dirigentes renovadores, además de en la competitividad del tejido productivo asturiano, frente a lo que denomina "viejo régimen" de la poltrona y de los depredadores de subvenciones.

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