Cáritas Diocesana de Huesca ha inaugurado este lunes la Despensa Solidaria de San Francisco Javier, en unos locales situados en la calle Sancho Abarca, número de 18, de la capital altoaragonesa, a través de la que repartirá alimentos a 200 familias, a las que previamente se les haya entregado una tarjeta para realizar su seguimiento y llevar a cabo un registro.

En dicha Despensa trabajan veinte voluntarios para recoger los alimentos que llegan los lunes y miércoles, procedentes del Banco de Alimentos, empresas, instituciones o particulares y realizar el reparto de los lotes, que se diferencian dependiendo de las características de cada familia, los martes y los jueves.

Según lo previsto, Cáritas pretende llegar a 200 familias, lo que supone entre 700 u 800 personas, a través del reparto de los miércoles y jueves, 50 familias cada día.

La Despensa contiene alimentos perecederos y no perecederos. Dispone de congeladores, para poder hacer entrega de carne y pescado congelado y de neveras para los productos frescos, incluso se repartirán productos de la Huerta de Calasanz, según ha explicado el secretario general de Cáritas Diocesana de Huesca, Jaime Esparrach.

Por su parte, la directora de Cáritas Huesca, Pilar Polo, ha indicado que entre 2007 y 2012 el aumento en las demandas de alimentación y productos de primera necesidad a Cáritas Diocesana de Huesca ha alcanzado un 1.700 por ciento, pero el volumen de los apoyos económicos en este concepto ha aumentado un 7.100 por ciento.

Un "crecimiento de las demandas de ayudas" y un "evidente empeoramiento y precarización de la situación de las familias atendidas por Cáritas", que ha obligado a dar un paso más a través de este nuevo recurso social.

PROCEDIMIENTO

La Despensa surtirá a familias y personas solas que sean atendidas de manera habitual por los servicios de acogida de Cáritas y que tengan carencias en materia de alimentación. Una vez solicitado el recurso y comprobadas las condiciones que justifican su acceso a la despensa recibirán una identificación temporal, de entre tres y seis meses, para recibir los alimentos.

El perfil mayoritario de los beneficiarios de la despensa serán familias españolas o inmigrantes con hijos menores a su cargo, en desempleo de larga duración, afincadas en la ciudad de Huesca y con dificultades económicas graves que impidan o dificulten la manutención.

Polo ha informado de que Cáritas ha visto la necesidad de contribuir al reparto de alimentos ya que la Unión Europea suministra con retraso alimentos a organizaciones, como las Conferencias de San Vicente de Paúl, y las personas necesitadas llegaban a Cáritas, que veía la necesidad de darles dinero.

El obispo de Huesca, monseñor Julián Ruiz Martorel, ha procedido a bendecir los alimentos y ha apuntado que "esta es un despensa donde se garantiza y se ofrece lo que las personas están necesitando", "el alimento porque ha crecido la generosidad, pero crece la necesidad, dos parámetros que van conjuntos".

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