sin miedo a los exámenes
Preparar un examen no es cosa de dos días. (Luis Frutos)

El reto del examen es el final de un largo camino de estudio y horas de biblioteca. Tanto si hemos realizado ese trabajo previo como si no, los nervios y la ansiedad suelen aparecer en el momento del examen, haciendo que el rendimiento sea menor. Una vez que estamos en el aula frente al profesor, ya no hay nada que hacer ni decir, sólo queda relajarse y hacerlo lo mejor posible.

Para salir airoso del trance, hay algunos consejos básicos que el estudiante debería tener en cuenta para enfrentarse a los exámenes, antes y durante las pruebas.

Preparar un examen no es cosa de dos días. Desde la alimentación hasta las horas de sueño, todo influye en el rendimiento a la hora de estudiar.

Frutos secos y descanso

El magnesio y el fósforo, que se pueden encontrar en los frutos secos, cereales, legumbres y carnes, o la lecitina de soja, son algunos de los componentes que, tras una toma prolongada, ayudan a mejorar la atención y la concentración.

Dormir un mínimo de ocho horas diarias y aprovechar al máximo los ratos de ocio son la mejor opción para relajar la mente y el cuerpo. De esta forma la cabeza estará fresca y perfectamente preparada para esas horas interminables frente a los libros. En casa, hay que procurar crear un ambiente agradable de estudio, aunque para ello sea necesario pedir la colaboración del resto de la familia.

Lo primero es leer el examen completo. Es recomendable hacerse un esquema con las respuestas. Ayuda mucho si hemos estudiado con uno antes, porque vienen a la cabeza las ideas más fácilmente. Conviene asignar un tiempo para cada pregunta. Intentar pensar en positivo y saber que después del examen se estará liberado ayuda a estar relajado.

Si el examen es tipo test, conviene no responder a ciegas, para evitar penalizaciones. Hay que prestar especial atención a adverbios y adjetivos, para diferenciar las respuestas correctas. Si el examen es oral, lo mejor es enumerar las ideas principales y luego desarrollarlas.

Relajarse, la mejor recompensa

Al final de un examen, la mente y el cuerpo han sufrido un importante desgaste por las horas de estudio y la tensión. Realizar actividades que disfrutemos harán que nos relajemos. Salir del examen con el trabajo bien hecho merece una pequeña recompensa: darse una vuelta con los amigos, ir al cine, salir de compras o hacer algo de deporte pueden cargar las pilas para afrontar los próximos días de estudio.

Los exámenes según...

La madre

Lola Toribio, profesora de infantil, 55 años.

"Lo mejor es crear el hábito del estudio desde pequeños. Se intenta crear buen ambiente en casa, no discutir, preparar las comidas que le gustan... Las madres ponemos un granito de arena, pero la responsabilidad y el esfuerzo les corresponde a ellos".

La hija

Isabel Celada, estudiante de Farmacia, 22 años.

"Prefiero estudiar en casa que en la biblioteca. Preparo los esquemas y un planning de estudio. En casa te dejan un poco más liberada de las labores cotidianas y te permiten algún capricho. Tengo exámenes cada semana y es importante organizar bien el tiempo".