Policía mostrando un atraco
Un agente de Policía Nacional muestra el vídeo de un atraco cometido en Madrid. EFE

Unos son padres de familia en apuros. Otros son parados de larga duración que se quedaron sin trabajo al filo de los 50 o 60 años. Y en algunos casos, incluso, son pensionistas que no llegan a fin de mes. La gran mayoría de ellos no tienen historial delictivo ni experiencia en el manejo de armas. Pero la necesidad les ha llevado a cometer atracos: en los últimos meses, la Policía Nacional y vecinos de distritos del sur de la capital han detectado un repunte de los asaltos a pequeñas tiendas de barrio  mediante métodos rudimentarios y sin ninguna planificación. "Los llamamos atracos chapuza", apuntan fuentes policiales.

Son personas sin ingresos y ni siquiera se les puede calificar de pequeños delincuentes"Estamos observando un incremento de los pequeños atracos a tiendas y supermercados de barrio. Son personas sin experiencia en robos, que ni siquiera planifican sus acciones, que actúan en solitario y movidos por la necesidad", explican fuentes de la Policía Nacional. "Entran a la tienda desarmados o con algún cuchillo casero e intentan intimidar a los empleados. Son personas que no tienen ingresos a los que ni siquiera se les puede calificar de pequeños delincuentes", aseguran los agentes, que no disponen de datos concretos sobre este fenómeno ya que "tienen tan poca entidad que en muchos casos los dueños de los comercios ni siquiera denuncian".

Los comerciantes y vecinos de los barrios más afectados creen que la pobreza está acentuando estos robos. "Hemos notado más delincuencia en el barrio. No es nada alarmante, porque la mayoría no ejercen violencia, pero sí se ven atracos en pequeños comercios", explica Eloy Cuéllar, presidente de la asociación de vecinos de Orcasitas (Usera). "El perfil de estos atracadores es el de personas sin trabajo, de 40 o 50 años, que se han quedado en la calle y se ve claramente que no son delincuentes profesionales", añade Cuéllar.

"El paro castiga a nuestros vecinos"

En opinión de Julián Sánchez, presidente de la asociación vecinal La Incolora de Villaverde Alto, "en estos barrios hay una tasa de paro muy grande, están desahuciando a mucha gente y se nota que eso está llevando a la gente a una situación de extrema necesidad". También Marga Mejía, de Orcasur, achaca estos sucesos "al paro que castiga a nuestros vecinos". Todos ellos, pese a estar afectados por los robos, comprenden a quienes los cometen por necesidad: "A nadie le gusta tener que llegar a robar, pero a algunos no les queda otra opción".

Los mayores de 64 ahora delinquen más, al contrario que los de 18 a 30 añosEn cualquier caso, el número de atracos (robos con violencia o intimidación) a establecimientos registrados por la Policía en la región madrileña ha aumentado un 9% en un año (de 1.980 en 2011 a 2.159 en 2012, según las últimas estadísticas anuales cerradas por el Ministerio de Interior). Además, los agentes resaltan otro dato llamativo: los grupos de edad que han registrado mayor aumento de infracciones penales en Madrid son aquellos que tienen más de 64 años (un 11% más de 'delincuentes') y entre 41 y 64 años (un 5,9% más); mientras que los jóvenes de 18 a 30 años ahora delinquen menos (un 2,6% menos de detenidos). En los datos de edad se incluyen todo tipo de faltas y delitos, no solo los atracos, aunque según las fuentes policiales son un indicador a tener en cuenta.

"Parece evidente que la crisis tiene mucho que ver con estas tendencias: hay más atracos porque hay más necesidad, y los más necesitados son las personas con cargas familiares, aquellos que tienen más edad", explican miembros del cuerpo nacional de Policía.

Guía para prevenir atracos

A la vista del aumento de los atracos a establecimientos, la Policía Nacional está distribuyendo una guía a los comerciantes "con protocolos para saber cómo actuar para prevenirlos", según Francisco Pascual, presidente de Facovu, la asociación que agrupa a los comerciantes de Villaverde y Usera. En este documento, los agentes enumeran los tipos de robo y hurtos más usuales actualmente: entre ellos, están el método del capote (tapan la visión del tendero para robarle), del chicle (adhieren artículos robados a una goma de mascar previamente pegada al mostardor) o de la distracción (unos distraen al vendedor y otros aprovechan para llevarse artículos).

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