Las llamas comenzaron a primera hora en la cocina del establecimiento y se propagaron rápidamente. La dueña avisó al mismo tiempo a los bomberos y a la Guardia Civil, quienes se presentaron en el local de inmediato con los cuatro extintores del acuartelamiento. Los dos guardias civiles y el propietario de la cafetería usaron también los extintores de los que disponía el local para sofocar las llamas. Pero antes hubo que sacar de la cocina seis bombonas de butano para evitar que explotaran. Cuando llegaron los bomberos ya lo habían sofocado.