La Audiencia de Madrid ha anulado una sentencia en la que un juez obligaba a unos padres a tener la custodia compartida de sus hijos, sin que ninguno de los dos hubiera solicitado la guarda conjunta tras una conflictiva separación.

La decisión judicial otorgó el domicilio conyugal a los niños y obligó a los padres a trasladarse a éste cada tres meses para vivir con ellos

La decisión judicial, ahora revocada, otorgó el domicilio conyugal a los niños y obligó a los padres a trasladarse allí cada tres meses para vivir con ellos en la casa y, una vez pasado su correspondiente periodo, a retirar, previo inventario, todas sus pertenencias y objetos personales.

Situación desestabilizadora

El tribunal entiende que este régimen perjudicaba a los niños y afirma que la custodia compartida "debe considerarse como algo excepcional".

Además, hace una valoración "negativa" de la medida en este caso, en tanto que la relación entre el padre y la madre era "muy tensa y conflictiva" y que "ninguno de los dos cónyuges había pedido la custodia conjunta ni había acuerdo al respecto".

Para la Audiencia de Madrid, la resolución revocada era "desestabilizadora" para los menores y que provoca cambios de hábitos difíciles de asimilar para ellos.

La nueva sentencia concede la guarda a la madre, Ana Herrera, que disfrutará con los hijos de la vivienda, y que hoy lamentó que la justicia haya tardado un año y medio en "decidir con sentido común".

Herrera explicó las dificultades del traslado cada tres meses "del cambio de cerradura, de colchón o de recoger los muebles quince o veinte días antes", e indicó que los niños se movían más porque "tenía que haber otros domicilios donde hicieran las vistas".