El ruido de El Carmen se transforma en arte
Una de las creaciones de Mónica Salvador Balaguer que se pueden contemplar en La Llotgeta.
Sin embargo, en esta ocasión y para tranquilidad de los hosteleros, no se trata de nuevos recortes de horarios en una zona de ocio de la ciudad, como acaba de ocurrir en el entorno de la discoteca Woody.

Se trata de una muestra que abre hoy a las 20.00 horas en La Llotgeta de la Caja de Ahorros del Mediterráneo, junto al Mercado Central.

La exposición está dividida en tres salas. En una de ellas, el visitante verá las letras ZAS en gigante y, como si de unas maracas se tratara, podrá agitarlas para aumentar los decibelios.

La segunda sala contiene fotos que ponen como ejemplo de posible ZAS El Carmen: los ruidos de obras, coches, camiones y terrazas que soportan los vecinos quedan plasmados en imágenes y se podrán oír en una tercera sala.

Miguel Oliver. Propietario de Woody

«Las Fallas también son ruidosas y no se quitan»

La popular discoteca Woody cierra sus puertas después de 26 años. La reciente declaración de su entorno como Zona Acústicamente Saturada (ZAS) ha sido el detonante, ya que desde su puesta en marcha la semana pasada, debe cerrar a las tres de la mañana.

¿El cierre es definitivo?

Mientras no nos amplíen los horarios, sí. 50 personas se han quedado sin trabajo.

¿Han pensado en mudarse?

En principio no, aunque si hubiera un local interesante, nos lo plantearíamos. Aún así, eso nos llevaría años.

¿Van a tomar medidas?

Vamos a ir a los tribunales porque el Ayuntamiento nos ha obligado a cerrar un negocio legal. El problema del ruido está en la calle y eso es su responsabilidad. Muchos vecinos también se quejan del ruido en Fallas y no las quitan.

Pero una sentencia obliga a declararla ZAS...

Sí, pero no a recortar horarios. Una ZAS incluye muchas medidas. Podían haber respetado los horarios de quienes cumplimos la ley. Los vecinos se quejaban de los ilegales que han funcionado con el plácet de las autoridades.

Bio

Miguel Oliver nació en Valencia hace 37 años. Estudió fotografía en el CEU y es el dueño de Woody desde hace siete años.