Grasa, Jabón y Plátano, 2006
Obra del cubano Wilfredo Prieto Courtesy Annet Gelink Gallery, Amsterdam and NoguerasBlanchard, Barcelona

La menos ambigua de las obras que condensan el espíritu e intenciones de la exposición Splastick! (¡Payasada!) quiza sea la escultura del cubano Wilfredo Prieto Grasa, Jabón y Plátano (2006). No hay ninguna nuda: una piel de plátano desplegada, colocada encima de una pastilla de jabón que, a su vez, descansa en un charco de grasa. Es decir, la esencia del batacazo y, casi siempre, de la carcajada posterior de los espectadores.

Tomando el título del término inglés splastick —contracción de slap, golpe, y stick, palo—, utilizado para englobar al subgénero de la comedia basada en las caídas, la violencia y otras formas físicas de bulliciosa comicidad basadas en el dolor ajeno, el Kunstmuseum de Wolfsburg (Alemania) propone una visión yuxtapuesta de los gags cómicos e inesperados del cine mudo de entre finales del siglo XIX y 1930 con las obras de algunos artistas contemporáneos interesados en jugar con el caos y la comicidad.

"Poner humor" en el arte contemporáneo

La exposición propone "poner humor" en el arte contemporáneo, frecuentemente juzgado con extremo rigor por atreverse a romper la normalidad académica. Las salas del museo expondrán, hasta el 2 de febrero de 2014, objetos, instalaciones, fotografías y películas de artistas como John Bock, Rodney Graham, Timm Ulrichs, Fischli / Weiss, Bruce Nauman y Francis Alÿs. Las obras se combinan con reproducciones fotográficas de secuencias de cine mudo de algunos de los grandes pioneros del splastick, entre ellos Charlie Chaplin, Buster Keaton, Harold Lloyd y Laurel & Hardy.

Uno de los artistas organizó una batalla con 800 kilos de nata Las claves del humor de tono grueso de los cortometrajes cómicos están presentes en las obras de, por ejemplo, Alexej Koschkarow, de quien se muestra documentación de la guerra pastelera con 800 kilos de nata que organizó en 2003, o de Fischli / Weiss al recrear a su modo la famosa escena de la línea de montaje de Tiempos Modernos de Chaplin (1936). La cena del zapato-bistec y los cordones-espaguetis del mismo actor-director en La Quinera del Oro (1925) es retomada por John Bock, que se vacía encima de modo grotesco una lata de ravioli con una cuchara unida a la pata de un sillón de orejas.

Situación "ridícula y vergonzosa"

Desde el museo recuerdan las palabras de Chaplin  ("la base de toda la comedia se basa en colocar a alguien en una situación ridícula y vergonzosa"), para proponer una visión humorística del arte moderno basado en "los peligros de las cáscaras de plátano, las peleas, las batallas de tartas y las persecuciones salvajes". Los artistas contemporáneos, añaden, "están pisando los talones a los grandes maestros del cine cómocio, tomando regularmente de ellos códigos culturales del slapstick y traduciéndolos a su manera".

Crearon una comedia de auto-ironía tan actual hoy como entonces Considerando que los cineastas del slapstick "crearon una especie de comedia de auto-ironía cuyos dispositivos son tan actuales hoy como lo fueron entonces", la exposición muestra como los elementos de la aquellas películas —la pérdida de equilibrio y control, las cadenas de reacciones imprevisibles...— siguen presentes.