Antonia y Benito no tienen edad para mudanzas, «ni ganas, pero no queda más remedio». Esta pareja octogenaria firmó ayer el contrato que les garantiza una nueva casa «más segura y bonita». Hace siete años compraron la vivienda que su hija ocupaba desde hacía ya tiempo en la populosa barriada de Santa Adela. «El piso está bien, pero parece que las estructuras, no. Esperemos que no tarden mucho en dárnoslo», comentan.

Como ellos, otras 48 familias suscribieron ayer el acuerdo con el Ayuntamiento que da luz verde a la demolición y reconstrucción de los viejos pisos. Arranca, pues, la segunda fase de la rehabilitación de la barriada de Santa Adela, que afecta a 184 viviendas levantadas en seis bloques habitados por  333 personas. Los propietarios pagarán un máximo de 6.000 euros y, a cambio, se encontrarán en algo menos de dos años con un nuevo hogar similar al de ahora. Pero el realojo de las 184 familias es otro cantar.

Una vez que los vecinos trasladados durante la primera fase vuelvan a sus hogares, «podremos realojar en los mismos pisos a los nuevos inquilinos», matiza el edil de Urbanismo. Esto ocurrirá en marzo de 2007. El 80% de los afectados por la segunda fase se quedarán con familiares o en pisos alquilados por el Ayuntamiento. El otro 20% ha optado por buscarse la vida.

Mayores con mucha historia

Recuerdos y muchas anécdotas serán demolidos junto a las humildes viviendas de la barriada. Casi 50 años lleva viviendo Adela García Parra en Santa Adela. «Es verdad que viviremos en mejores condiciones en las nuevas casas, y me alegra, pero nos va a costar pagar la rehabilitación con la pensión». La mayoría de los vecinos son personas mayores, pensionistas, o familias obreras.