La Policía Local de Palma podrá proceder a la paralización inmediata de cualquier actividad que genere excesivo ruido "sea cual sea la fuente que lo genere", incluido el que causan los perros que habitan en la ciudad y que provocan molestias a los vecinos por los ladridos y aullidos persistentes.

Son algunas de las principales novedades que contempla el proyecto de Ordenanza de Ruidos y Vibraciones que ha sido aprobado por la Junta de Gobierno municipal y que será sometido a debate en la próxima sesión plenaria.

El portavoz del equipo de gobierno, Julio Martínez, ha explicado que la nueva normativa, que se prevé que entre en vigor en el mes de noviembre, "busca un equilibrio entre la actividad económica y el descanso de los vecinos" y, en este sentido, ha remarcado que el objetivo prioritario ha sido siempre "la convivencia de intereses" a la hora de gestionar los ruidos en la ciudad.