Ilich Ramírez Sánchez, 'Carlos'
Imagen de archivo del terrorista venezolano Ilich Ramírez Sánchez, 'Carlos'. GTRES

La justicia francesa ha condenado en apelación al terrorista venezolano Ilich Ramírez Sánchez, Carlos, a cadena perpetua por cuatro atentados mortales cometidos en Francia en 1982 y 1983. Esta es la misma pena que le impuso en diciembre de 2011. El tribunal lo considera culpable de complicidad, no autor material y también le prohíbe solicitar cualquier beneficio penitenciario antes de que pasen 18 años.

El fiscal Jean-François Ricard se ha esforzado en su requisitoria en subrayar la "gravedad excepcional de esos crímenes" con los que se intentó "aterrorizar" a Francia, así como la "extrema peligrosidad" de Ramírez Sánchez, que lleva casi 19 años entre rejas. También ha resaltado la "inhumanidad total" que a su juicio ha demostrado, una vez más, durante las audiencias de las últimas seis semanas.

Durante su declaración de este miércoles, Carlos había negado su implicación en unos hechos que se saldaron con 11 muertos y cerca de dos centenares de heridos. El terrorista acusó a franceses que quisieron acabar con el entonces jefe de la oposición, Jacques Chirac, a los servicios secretos sirios y a los Grupos Antiterroristas de Liberación.

"No somos terroristas, somos combatientes de la libertad", subrayó ante el Tribunal de lo Criminal de París. Sí se atribuyó otras acciones violentas que no eran objeto de este juicio, como un ataque contra la Casa de Francia en Berlín en la década de 1970. Ramírez Sánchez aseguró que su grupo, la Organización de Revolucionarios Internacionalistas, mató a "más de 1.500 personas" y él, personalmente, "a decenas de terroristas".

El acusado insistió en que no era "un mercenario", concepto que definió como "el que mata por dinero". "No he servido más que a una causa, la mía", añadió.

Sobre el objetivo de esta causa, Ramírez Sánchez hizo diversas alusiones a su implicación en los movimientos para la liberación de una "Palestina ocupada por heréticos no semitas (...) que explotan al pueblo autóctono", y también a su admiración por Stalin: "Para mí es la referencia, con todos los errores que cometió".

Igualmente alabó al derrocado líder libio Muamar el Gadafi porque "tenía un sentido del deber histórico" y consideraba que el petróleo que había en el subsuelo de su país no debía beneficiar únicamente a los libios, sino a todos los africanos frente al "imperialismo".

También dio cuenta de algunos de sus vínculos con etarras, a los que dijo haber "entrenado cuando era joven", o a los que entregó explosivos desde países europeos del antiguo bloque soviético.

Carlos dedicó casi cuatro horas de monólogo a lo que él mismo había llamado por adelantado "desmenuzar" el proceso en el que se le juzgaba desde el pasado 13 de mayo. Lo descalificó como "irregular" y orientado en su contra por dos magistrados que "trabajan para la embajada estadounidense". Según él, tanto el juez instructor, Jean-Louis Bruguière, como uno de los fiscales, Jean-François Ricard, figuran en un cable diplomático estadounidense desvelado por Wikileaks en el que se relata que ambos acudían a la embajada de EE UU en París para contar procedimientos terroristas franceses bajo secreto sumarial.

Ramírez Sánchez también rechazó la primera condena a cadena perpetua que recibió en Francia en 1997 por matar el 27 de junio de 1975 en París a dos agentes del contraespionaje francés y a un confidente: "Este caso estaba prescrito y fue amañado". Para probarlo, aludió al testimonio de un tercer agente secreto francés herido en el tiroteo, que cuando le fue mostrada una fotografía de Ramírez Sánchez dijo que no fue el autor.