Una joven investigadora
Una joven investigadora Frederic Camallonga/UPF

Luz Rello (Madrid, 1984) lleva tres años en Barcelona estudiando el doctorado en la Universitat Pompeu Fabra (UPF), supervisado por Ricardo Baeza-Yates y Horacio Saggion. Es licenciada en Lingüística por la Universidad Complutense de Madrid (2008) con la nota más alta de España. Y acaba de ser nombrada mejor investigador europeo joven del 2013. Es la primera española que recibe esta distinción que se le ha concedido por unanimidad por su trabajo científico en el campo de la informática y la accesibilidad. El European Young Researchers Award (EYRA) lo otorga la asocación independiente Euroscience. La tesis doctoral en la que trabaja Rello se titula DysWebxia y versa sobre la accesibilidad en Internet para personas con dislexia. Al hablar con 20 Minutos se muestra emocionada de ser entrevistada por el único diario que lee "a menudo". El honor es nuestro. 

¿Qué es lo primero que pensó al ser conocedora del galardón?
Me paso todo el día en una oficina así que emociona que pueda darse visibilidad a nuestro trabajo. Durante la convocatoria me autocensuré porque pensé que ni de broma me darían el premio. Hay gente muy buena que había ganado otros años. Pero Aurelio Ruíz, del Servei de Recerca de la UPF me sugirió hacerlo. Se lo comenté a mis supervisores y ¡Casi me obligaron! Más tarde recibí el mail anunciándome que me habían otorgado el premio por unanimidad. Pensé hasta si se habrían equivocado.

¿Qué supone esta distinción para su futuro profesional en la investigación?
Significa sobre todo dos cosas. Es muy difícil conseguir financiación en una investigación por lo que espero que esto me valga en el futuro para poder seguir investigando... Aunque nunca me han faltado oportunidades. Pero en el ámbito europeo es como un sello. También supone una responsabilidad, debo de seguir haciendo las cosas lo mejor que puedo, por ejemplo, de cara a las charlas que imparto, ahora siento la responsabilidad de tenerlo que hacer más que bien. Además, este es un reconocimiento general entre todas las áreas.

Los disléxicos tenemos problemas de lectura pero no de comprensión¿En qué situacion se encuentran compañeros suyos investigadores? ¿Los hay más fuera de España que dentro?
Mitad y  mitad. Algunos están investigando fuera de España (en Alemania, Estados Unidos, Reino Unido) y otros dentro. Las universidades cuentan con menos recursos y algunos contratos no se pueden renovar. Una investigadora amiga mía, Muntsa Padró, está en Brasil. Se mudó allí hace un par de meses y está contenta. No lo vive como ningún destierro. A los investigadores nos está pasando como a todos los trabajadores, que estamos sufriendo los recortes. Yo no descarto la empresa privada al terminar el doctorado. Lo que pueda conseguir. Y sobre todo que mis investigaciones sirvan para algo y para ayudar a la gente.

¿No le preocupa la fuga de talento en su ámbito?
Creo que en todos los trabajos existe talento. No creo que entre los investigadores haya más que en otros sectores. A lo mejor está idealizado desde fuera. Y también los hay malos. La fuga de cerebros tampoco es un problema exclusivamente nuestro. Se está yendo mucha gente buena de otras áreas: médicos, enfermeras, artistas... Les hacen más caso fuera.

Su trabajo se centra en aportar soluciones al problema de la dislexia.
El producto final de mi estudio se plasma en páginas web que adaptan textos tanto en forma como en contenido para que un niño con dislexia pueda leer mejor y quién ya sabe leer lo haga más rápido. Usamos diferentes plataformas así como metodología nueva. La dislexia se encuentra en el genoma humano y afecta a entre un 8 y un 10 por ciento de la población. Afecta al mapeo o transformación entre el sonido de una palabra en la cabeza, que es algo innato, y la letra que se escribe (que es cuestión de aprendizaje). La dislexia provoca fracaso escolar. Las aplicaciones finales las implementan otras personas. Lo que hago es dejar público todo el conocimiento que estoy generando. Explico a las empresas cómo plasmarlo o adaptar aplicaciones existentes en el mercado. Por ejemplo, un lector de libros para Android que es el primero con una opción para dislexia. Ha recibido más de 11.000 descargas y se desarrolla en la India. Con unas amigas, Clara Bayarri y Azuki Gòrriz, también hemos desarrollado un juego para niños con dislexia, llamado Dyseggxia. La aplicación para  dispositivos móviles ha alcanzado las 7.000 descargas.

A los investigadores nos está pasando como a todos
los trabajadores, que estamos sufriendo
los recortes
¿Por qué está tan implicada con la dislexia?
De pequeña tenía problemas de escritura y de lectura. Sacaba muy malas notas, sobre todo en lengua. Tras hacer clases de refuerzo empecé a sacar buenas notas. Lo pasé muy mal de pequeña. Mi actual co-supervisor (Ricardo Baeza-Yates) tuvo la idea de por qué no usaba mis conocimientos y lo que ya sabía de primera mano sobre la dislexia para ayudar a otras personas como yo. Los disléxicos tenemos problemas de lectura pero no de comprensión.

¿En qué estrategia fundamental se basa su plan para superar la dislexia lectora?
La mayoría de experimentos que realizamos dieron negativo. Lo único que dio positivo fue la estrategia que ahora es la que consideramos más importante para identificar palabras, que es la memoria. Desarrollamos un programa informático que detecta de manera automática las palabras menos frecuentes (las que más le cuestan identificar a un disléxico al tener menos posibilidades de verlas) y genera también automáticamente sinónimos más sencillos. La persona accede al texto tal cual es pero pulsando encima de la palabra lee sus sinónimos.

¡De suspender asignaturas a la excelencia académica!
Ahora se diagnostica más pero cuando yo era pequeña no lo tuve a pesar de contar con todos los síntomas. La dislexia es para toda la vida pero una herramienta como el PC puede ayudar mucho. Y a pesar de ser genético se puede entrenar mucho. Supone un círculo vicioso y del que es difícil salir al no ser consciente de pequeño de que lees y escribes mal, dado que no puedes comparar. Los anglosajones le llaman hidden disability (discapacidad escondida).  De niña pensaba que no iba a terminar el cole. Y lo de ir a la universidad ni siquiera se me ocurría considerarlo.

Consulta aquí más noticias de Barcelona.