El exconseller de Territorio del Consell de Mallorca Bartomeu Vicens ha afirmado, durante su declaración como acusado en el marco del caso Can Domenge, que también entregó dinero a la expresidenta del Parlament y del Consell de Mallorca Maria Antònia Munar en el marco dea presunta trama urdida en torno a la recalificación del polígono palmesano de Son Oms, una confesión que por primera vez involucra a la exdirigente histórica de UM en esta causa de supuesta corrupción.

Vicens ha arrojado esta afirmación al inicio de su interrogatorio por el fiscal Juan Carrau, quien le ha preguntado si, al margen del soborno que percibió de la mercantil Sacresa y que repartió con Munar, el exvicepresidente insular Miquel Nadal y la propia UM a cambio de que la empresa catalana resultase adjudicataria de los solares de Can Domenge, habría entregado dinero a Munar por otras operaciones.

En ese momento, el acusado ha respondido que sí, y que lo hizo en el marco de un asunto en el que participaba con ella en relación a la Gestora de Desarrollo Son Oms, sociedad que intervenía en la promoción y desarrollo del polígono industrial.

Antes de Vicens, ha sido interrogado el abogado externo de Sacresa, Santiago Fiol, quien presuntamente ejerció de correa de transmisión entre el Consell de Mallorca y la empresa catalana por 174.000 euros de cara a que ésta resultase adjudicataria de Can Domenge, ha alegado durante su declaración en el juicio por la venta de los terrenos que "muchas veces" las empresas que van a concurrir a un determinado concurso "tienen los pliegos de condiciones" de antemano "para concretar las bases".

En cualquier caso, a preguntas de Carrau, ha manifestado no tener conciencia de que el entonces vicepresidente insular, Miquel Nadal, le entregase los pliegos para dárselas a Sacresa aunque "es posible que sí", aseverando que nunca abría la correspondencia "que no va a dirigida a mí". "Nadal me prometió que me los remitiría y me dio unos sobres cerrados, pero no miré lo que contenian", ha asegurado.

Insistiendo en este aspecto, el abogado ha manifestado que "si un cliente me entrega un sobre cerrado es porque quiere que siga cerrado", incidiendo en que "no me atrevería a abrir la correspondencia y menos la de Román Sanahúja", en referencia al propietario de Sacresa. Ante las respuestas ofrecidas por el acusado, el fiscal le ha inquirido si no hubiera sido más rentable para la mercantil contratar un servicio de mensajería, a lo que Fiol ha respondido que él "daba un plus de conocimiento que no da un mensajero".

"¿Pero qué conocimiento podía aportar si no abría los sobres?", le ha preguntado Carrau, respondiendo el letrado que también le hacían consultas, si bien sin profundizar al respecto ya que "la discreción y el secreto profesional son sagrados en el ámbito de la abogacía".