Una comisaría de la Policía Nacional, vacía durante las noches, es para los comerciantes del carrer Gran de Sant Andreu el motivo por el que se han disparado los robos en la zona.

El último se produjo en la madrugada de ayer cuando cuatro individuos con pasamontañas y armados entraron a robar al bingo El Cid.

Reventaron la persiana y se llevaron la recaudación de cuatro máquinas tragaperras, según aseguró una empleada a 20 minutos y confirmaron los Mossos d’Esquadra.

Entraron encapuchados

Un trabajador fue a avisar a la comisaría pero no había nadie trabajando
El bingo, situado en la calle Gran de Sant Andreu, había cerrado a las tres de la madrugada. En el momento del robo, a las 4.30, había luz en el local, ya que dos hombres limpiaban las instalaciones, pero los encapuchados, que según testigos, hablaban castellano, entraron.

Uno de los trabajadores escapó y se dirigió a la comisaría fantasma, como ya se la conoce y que se encuentra a 50 metros del bingo.

Pero cuando llegó se encontró que en las dependencias no había ningún agente, ya que desde que los Mossos se encargan de la seguridad, allí sólo se hacen trámites como la renovación del DNI.

Cuando regresó al bingo sin ayuda, los ladrones se habían marchado con la recaudación e instantes después llegaron los Mossos.

Se sospecha que los ladrones controlaban los movimientos del bingo, ya que las máquinas estaban llenas.

Barras de protección

Y los cacos repiten lugar. Una peluquería contigua al bingo sufrió dos robos en un mes. Y a la joyería Ibáñez en julio le reventaron la persiana dos veces en 15 días estrellando un coche.

Por ello Antonio Ibáñez, el dueño, ha puesto en la puerta unas barras de protección. Pide más vigilancia "para una zona llena de comercios" y asegura que por los robos muchos comerciantes se quieren ir de la zona.