G. Fesser: "Cándida es la Mary Poppins de San Blas"; Cándida: "Cuando me vi en el cine, lloré"

  • Guillermo Fesser y Cándida Villar son el director y la protagonista de Cándida, que se estrena el viernes.
  • Una de las mitades de Gomaespuma convierte en actriz a su asistenta durante media vida.
  • Ella se desprende del cubo y la fregona para ponerse delante de los focos y las cámaras.
Guillermo Fesser y Cándida Villar. (EFE)
Guillermo Fesser y Cándida Villar. (EFE)

G. Fesser. Nació en Madrid y tiene 45 años. Tiene tres hijos y consigue imitar las croquetas de Cándida.

Irónico a la vez que cercano, debuta como director, después de haber participado como guionista en las películas El milagro de P. Tinto y La gran aventura de Mortadelo y Filemón.

¿Cuenta en la película la historia real de Cándida Villar?

Sí, he cogido lo más significativo de toda una vida, lo he pegado y lo he hecho transcurrir en sólo unos meses.

Es su primera película como director...

Sí, y por eso estoy muy emocionado. Además, esto (gesticula) siempre seguirá siendo mi película, aunque haga otras.

¿Quién es Cándida?

Es una especie en extinción y eso tiene dos caras: una alegre, que significa que este

país ha mejorado muchísimo y que ya no hace falta que la gente sufra tanto para llegar a tan poco, y una cosa triste, que gente como ella se va a ir sin reconocimiento alguno.

¿Y en lo personal?

Ha estado conmigo más de 20 años, es como una segunda madre. A veces no sé si es de Martos o de Marte (risas).

¿Qué le gusta de ella?

Me sorprende continuamente; yo la llamo la Mary Poppins de San Blas. Es como si tuviera un bolso del que va sacando sorpresas sin parar.

¿Cómo es en el día a día?

Igual reduce mi alfombra en la secadora y la deja del tamaño de la alfombrilla del ordenador, que cuando tiene la mayor de las desgracias y vas a consolarla, es ella la que te acaba consolando y encima te plancha la arruga de la camisa.

¿Siempre vio a Cándida interpretándose a ella misma?

No, le hicimos pruebas y era penosa, se cortaba delante de la cámara, sobreactuaba, gritaba..., pero hice un casting, no encontré a nadie y entonces sólo había una solución: o no hacer la película, que era la ilusión de mi vida, o que lo hiciera ella. Y estoy contento.

Cándida Villar. Es natural de Martos (Jaén), va a cumplir 76 años y tiene cuatro hijos. Le encanta coser con la máquina.

Tras pasarse la vida como asistenta en casa, Guillermo Fesser la convirtió en crítica de cine y, ahora, en actriz. Vio por primera vez el mar en Manhattan, con más de 60 años.

¿No le dio miedo soltar la fregona para meterse a actriz?

Yo no pensaba hacer la película, pero Guillermo me decía que yo valía. Al final la he hecho con mucho esfuerzo y emoción. ¡Es que para estar toda la vida fregando y meterse a actriz hace falta esforzarse mucho!

Porque será más fácil ser actriz que asistenta, ¿no?

Por supuesto que sí, ¡si había días que yo iba hasta a tres casas a trabajar! Y luego tenía que cuidar de mis hijos, mi marido estaba en la cama... ¡Esa vida es muy esclava!

¿Tuvo ganas de dejar el rodaje en algún momento?

No, Guillermo me decía que me esforzara, que hiciera mi vida real... y yo seguía siempre para adelante.

¿Fue duro aprenderse el guión?

Muy duro. Dos personas estuvieron conmigo dos meses, hasta 14 horas al día, para que me lo aprendiera, ¡es que yo no sabía leer!

Ahora ya lee y escribe...

Sí, ya voy por la cartilla número 12 de escritura. ¡Hasta firmo y todo! Y lo hago estupendamente, porque antes sólo hacía un garabato (risas).

¿Qué siente cuando se ve en la pantalla del cine?

¡Uh! Acostumbrada a verme en el espejo, tan fea, cuando me vi en la pantalla, lloré.

¿Sigue planchando tan bien?

Sí, la verdad es que plancho muy bien. ¡Las monjas me enseñaban a todo, menos a estudiar!

¿Cuál es su película preferida de 2006?

Volver es preciosa. Pero la de Antonio Banderas (El camino de los ingleses) no me ha gustado, porque tiene mucho sexo y eso es para jóvenes.

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