Isabel Allende, diputada socialista chilena e hija del derrocado presidente de Chile Salvador Allende, ha declarado en relación con la muerte de Pinochet que nunca esperó "ver a Pinochet en la cárcel, ni me importaba, tenía 90 años". "Nosotros no conocemos el odio, pero tenemos dignidad".

No conocemos el odio, pero tenemos dignidad

Allende afirmó que Chile tiene "una gran herida abierta", que "tardará mucho en curar". Sin embargo, lamentó que la Justicia no haya dictado sentencia en vida del dictador, porque "con Justicia las heridas cierran mejor".

La hija del derrocado presidente Salvador Allende agradeció los esfuerzos de los tribunales españoles, refiriéndose a la petición de extradición dictada por el juez Baltasar Garzón. "Su decisión lo cambió todo, también en los tribunales de Chile". Para Allende, con la petición española "volvió la esperanza a Chile".

La militante socialista hizo referencia a los 800 procesos "que tenemos abiertos", que "con lentitud comenzaron a abrirse". Allende aseguró que hubiera preferido "que se le juzgara en Chile, porque son los tribunales de mi país los que tendrían que esclarecerlo todo". Añade que espera "que los tribunales sigan con las causas y cumplan con su obligación".

"Cuando uno no sabe dónde están sus familiares, cuando tenemos que aguantar la incapacidad de arrepentimiento del general Pinochet, es obvio que quedan heridas muy abiertas", manifestó.