El catedrático de Medicina Legal y Forense de la Universidad de Murcia (UMU), Aurelio Luna, que ha participado en la exhumación de los restos mortales del poeta chileno Pablo Neruda, llevada a cabo para determinar si murió de cáncer, conforme a la versión oficial, o si fue asesinado por la dictadura del general Augusto Pinochet, ha asegurado que "todos los muertos tienen la misma dignidad" aunque durante su vida tuvieran "distinta repercusión mediática".

En este sentido, el catedrático murciano ha descartado que se sintiera influido durante la exhumación por la significación política, histórica y literaria de Neruda, o por la sospecha de que fuera envenenado. A su juicio, el científico, lo mismo que un cirujano cuando está operando, tiene la obligación de intervenir "lo mejor posible" al margen del resto de circunstancias.

En rueda de prensa y al ser preguntado sobre la exhumación, llevada a cabo la semana pasada, Luna ha precisado que el estudio "no ha terminado todavía" y "aún se están analizando muestras". De hecho, ha adelantado que el informe final no estará terminado, probablemente, hasta el próximo mes de junio, porque implica un análisis "muy complejo".

"Ahora mismo sólo podríamos hablar de hipótesis, y las hipótesis son tantas como la imaginación más febril de cada uno de nosotros quiera plantear", ha asegurado Luna, quien ha recordado que tiene firmado un acuerdo de confidencialidad a este respecto que le impide dar detalles de en qué ha consistido su labor en Chile.

De todas formas, ha confirmado que el equipo internacional de forenses está trabajando en las circunstancias "más adversas posibles" para analizar una posible intoxicación. En concreto, explica que la exhumación, desde el punto de vista profesional, tiene "una serie de requisitos técnicos y unas circunstancias muy regladas".

Al ser preguntado por las sensaciones experimentadas durante la exhumación, Luna ha afirmado que no sintió nada más allá "de lo que pueda significar la figura del poeta, el entorno y la situación de Isla Negra, en Chile, donde está la tumba".

Luna, que también participó en la exhumación de los restos del poeta español Luis de Góngora, explica que las sensaciones en esta ocasión son "absolutamente parecidas" y consisten en "recoger unos restos de la mejor manera posible, intentar ser muy prudentes en el manejo para evitar un deterioro añadido al del tiempo y emplear de la mejor manera posible los recursos que nos da la ciencia para hacer el trabajo con la mayor precisión".

Todo ello, utilizando "el mínimo de muestra posible, por respeto a cualquier persona". Y es que los restos de cualquier fallecido "merecen el mismo respeto y hay que tratarlos en ese sentido, procurando interferir lo menos posible, utilizando la menor cantidad de muestras", ha asegurado Luna, quien también es presidente autonómico de Cruz Roja en la Región de Murcia.

Estos requisitos obligan a trabajar con los restos de la forma "más meticulosa posible", ya que se trata de un procedimiento "muy complejo" que, en este caso, incluirá el envío de los restos a Estados Unidos, según ha confirmado el forense.

Al igual que el cirujano, cuando opera, tiene delante "un campo quirúrgico y unos problemas a resolver", el forense "se enfrenta a un problema científico a resolver y tiene que esforzarse en hacer lo que debe hacer, de la mejor manera posible y con la máxima precisión", algo que ha garantizado haber hecho.

El impacto adicional, reconoce, puede plantearse "antes o en el momento de transmitir los resultados", pero el procedimiento de trabajo "es tan riguroso en un caso como en otro".

Al final, dice metafóricamente, "da lo mismo que el albañil tenga que hacer una casa para alguien muy famoso o no, ya que el muro tiene que ir derecho, con la plomada junta y con la cantidad correcta de cemento".

Los problemas técnicos, insiste, requieren "la aplicación de los conocimientos técnicos de la mejor manera y del mayor rigor posible". "Malo sería que hubiera diferencias, y que uno actuara en unos casos con más precisión o con más rigor que en otros", asevera.

Labores de exhumación

Luna, que fue invitado a colaborar en los trabajos de exhumación de Neruda, ha desarrollado su labor junto a cinco expertos del Servicio Médico Legal (SML) de Santiago, cuatro de la Universidad de Chile y otros tres internacionales: la estadounidense Ruth Winecker y los españoles Guillermo Repetto y Francisco Etxeberría.

Los trabajos de remoción de tierra comenzaron el pasado domingo, 7 de abril, en la casa-museo de Neruda, que se encuentra en Isla Negra, a unos 100 kilómetros de Santiago, donde el poeta está enterrado junto a su tercera mujer, Matilde Urrutia.

La exhumación se llevó a cabo bajo el más absoluto secreto, ya que una gran carpa cubría la zona, aunque ante la presencia del juez que lleva el caso, Mario Carroza; del director del Servicio Médico Legal (SML), Patricio Bustos; del presidente del Partido Comunista —querellante— Guillermo Teillier; de Araya, de algunos familiares y de tres observadores internacionales.

El proceso judicial comenzó en mayo de 2011, cuando el Partido Comunista, al que pertenecía Neruda, interpuso una querella basándose en el testimonio de Manuel Araya, ex chofer del poeta, que apuntó por primera vez que podría haber sido asesinado.

La versión oficial sostiene que Neruda falleció el 23 de septiembre de 1973 en la Clínica Santa María a causa de un cáncer de próstata. No obstante, su ex chofer asegura que agentes de la dictadura militar le inyectaron una sustancia letal en el estómago durante su estancia en dicho centro sanitario.

Los restos,

Destino a estados unidos

Bustos explicó que el objetivo del grupo de expertos internacional, en el que se encuentra Luna, era elaborar una 'hoja de ruta' que sería entregada al juez que lleva el caso para que tomara una decisión respecto a los signos que se encontraran de la enfermedad del poeta o de elementos tóxicos, para determinar "qué tipo de muestras y dónde se envían".

Ahora, ya exhumados los restos, se ha decidido que serán trasladados a un laboratorio de Carolina del Norte (Estados Unidos) para que se realicen allí completos exámenes toxicológicos que servirán para determinar, de forma definitiva, la causa de la muerte del poeta.

Así lo ha adelantado el abogado y sobrino del fallecido escritor, Rodolfo Reyes, quien en declaraciones al periódico 'El Mercurio' ha aclarado que no todos los análisis tendrán lugar en Santiago.

En la capital chilena, los expertos del Servicio Médico Legal tratan de detectar signos del cáncer que, según la versión oficial, causó la muerte del poeta en 1973. La próxima semana, en una fecha aún por determinar, el cuerpo viajará a Estados Unidos, ha explicado Reyes.

El abogado y sobrino de Neruda ha declarado que, pese a toda la expectación que ha levantado la exhumación y el análisis de los restos del escritor, la familia está tranquila. En este sentido, ha destacado que "los procedimientos se han realizado con mucha rigurosidad".

Consulta aquí más noticias de Murcia.