'Teachers'
Una de las instantáneas de Bert Hardy del año 1956 Bert Hardy - © Getty Images - Courtesy of Sheila Hardy

"En todos los lugares a los que miro, la mayoría del tiempo que miro, veo fotografías". Las imágenes espontáneas que Bert Hardy (1913-1995) realizaba de gente normal en situaciones diarias se han convertido con el tiempo en una asombrosa crónica de la vida en el Reino Unido en los últimos años de la II Guerra Mundial y en la posguerra.

Sin valerse de sentimentalismos ni recrearse en la miseria, las instantáneas transmiten la frescura de una mirada rápida y casual, pero significativa. La expresión tímida y melancólica de unos marineros británicos mirando a una bailarina, la sonrisa cansada de un párroco perseguido por tres niños y el aspecto austero de dos chicas caminando por una calle despoblada de la ciudad de Leicester atestiguan el modo en que Hardy veía el mundo: un lugar en el que las personas aprenden a sacar provecho de lo que les ofrece la vida, un escenario para que la felicidad humana brille incluso en la asfixiante pobreza.

Bert Hardy, en el centro The Photographers' Gallery —la galería pública más grande de Londres dedicada a la fotografía— descubre la obra del autor en el centenario de su nacimiento. La mayoría de las fotos de la exposición, que se puede visitar hasta el 23 de mayo en la capital británica, están hechas con una cámara Leica de segunda mano que Hardy adaptó personalmente para disparar con poca luz.

Ruinas, edificios sucios y ropa gastada

Empezó trabajando como asistente en un laboratorio fotográfico y la revista ilustrada Picture Post lo contrató durante la guerra. Sus imágenes del Blitz —la serie de bombardeos aéreos del ejército alemán sobre varias poblaciones del Reino Unido— están entre los mejores documentos visuales del momento histórico.

Los Gorbals, en Glasgow, eran uno de los distritos más pobres de EuropaDe familia obrera y con dificultades económicas, Hardy nació y creció en Blackfriars, en un suburbio deprimido al sur de Londres. Vivir en dos habitaciones con sus padres y seis hermanos, tener que hacer pequeños trabajos desde niño, apenas poder permitirse comprar caramelos o visitar a menudo la casa de empeños no empañaron la visión positiva que tenía de la existencia.

El autor hizo fotos en distritos como el de los Gorbals en Glasgow (Escocia) —considerado uno de los más pobres de Europa en los años cuarenta y cincuenta— o el Elephant and Castle de Londres y las instantaneas se distinguen por ser retratos dignos, a pesar de la miseria palpable de la ropa gastada, las ruinas y los tristes y sucios bloques de viviendas.