El problema es que la Consejería permite a los docentes tomarse dos horas para ir a las urnas, pero exige que el centro continúe abierto. Esto implica que si un profesor acude a votar, otro debe permanecer con sus alumnos y con los del otro docente. «Tú trabajo recae en un compañero, con lo que muchos no irán», explican desde FETE-UGT.  En anteriores ocasiones acababan las clases dos horas antes, pero la Junta dice que hay que respetar la conciliación familiar. «Estos son centros educativos no asistenciales», subrayan.