Benjamín Netanyahu
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. Gali Tibbon / Efe

El Likud, el partido del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha alcanzado un principio de acuerdo con el centrista Yesh Atid para la formación del nuevo Gobierno, según han anunciado los medios locales, después de varias semanas de negociaciones.

Así, según ha informado el diario Yediot Ahoronot en su edición digital, con este acuerdo, que aún debe cerrarse, Yesh Atid obtendría los ministerios de Finanzas, cargo que ocuparía su líder, el experiodista Yair Lapid, y de Educación. No obstante, los centristas habrían renunciado a la cartera de Interior, donde se habían estancado las negociaciones.

Si no hay un acuerdo definitivo antes del próximo sábado, el presidente deberá encargar la formación del ejecutivo a otro partidoA este respecto se ha manifestado el partido ultranacionalista religioso Habait Hayehudi, que alcanzó un pacto con Yes Atid por el que ambas formaciones se comprometían a entrar juntas en el nuevo ejecutivo o a no hacerlo ninguna, para asegurar que ha sido su líder, Naftali Benet, quien convenció a Lapid para renunciar al ministerio de Interior, que ahora quedará en manos del Likud.

No obstante, esto es solo un principio de acuerdo, por lo que las negociaciones continuarán y está previsto que Netanyahu, Lapid y Benet se reúnan este mismo miércoles a las 21.00 horas locales (20.00 GMT) para tratar de alcanzar un acuerdo definitivo.

El partido del primer ministro había dado un ultimátum a las negociaciones con Lapid horas antes de conocerse este principio de acuerdo: "Si no hay un avance significativo con Lapid en las próximas horas y no se echa atrás en sus demandas exageradas, el primer ministro empezará conversaciones con los partidos haredim (ultraortodoxos)".

No obstante, Netanyahu necesitaría más apoyos puesto que con los votos de los partidos ultrarreligiosos no alcanzaría la mayoría de 61 diputados que le permite ser investido de nuevo como primer ministro. De esta forma, con sus 31 escaños, obtenido en las pasadas elecciones, la tercera opción sería pactar con el partido laborista, que ha reiterado su negativa a formar parte de su gobierno por desacuerdos en sus políticas económicas.

Con esta situación, el Likud está obligado a pactar con Yesh Atid, que dio la sorpresa al convertirse en la segunda fuerza política gracias al voto procedente del descontento social con la situación económica y que defiende la inclusión de los ultraortodoxos en el mundo laboral y el Ejército, porque, de no llegar a un acuerdo antes del próximo sábado, el presidente, Simon Peres deberá encargar a otro líder político la formación de gobierno.