Sin vida fuera de la oficina

Adicción al trabajo. Hacen horas extra sin necesidad, abandonan a la familia, a los amigos y prescinden de sus vacaciones. Cada vez más trabajadores se muestran incapaces de desconectar.
(Luis Frutos)
(Luis Frutos)
Los expertos están de acuerdo: la adicción al trabajo es una enfermedad peligrosa, como cualquier otra adicción, pero, a diferencia del abuso de drogas, esta patología suele ser elogiada socialmente. Se supone que pasar mucho tiempo en el trabajo es un sacrificio generoso para progresar. Sin embargo, tras esa explicación puede existir una realidad muy diferente.Las claves

Morir de trabajo: Alguien que dedica a su trabajo más de lo que exige la situación puede estar mostrando un síntoma de algo más profundo. La adicción al trabajo es una patología difícil de diagnosticar, ya que los afectados siempre niegan que la sufran. Según un estudio de la Universidad Jaime I, somos el país de la Unión Europea con mayor índice de afectados, y el menos productivo.

Afectados: No es sencillo marcar un perfil y pueden encontrarse en cualquier profesión. Es más fácil que la patología ataque a personas que disfrutan de su ocupación, a profesionales liberales de éxito; pero también a amas de casa, que nunca pueden desconectar.

Una excesiva dedicación al trabajo puede ser una manera de evitar conflictos que no se sabe afrontar. A veces el origen de la adicción habrá que buscarlo en la actitud de los empresarios.

Vencer la adicción: Reconocer el problema es el primer paso para superarlo. Después habrá que empezar a tomar decisiones y en algunos casos acudir a un psicólogo.

La opción más radical es dejar de trabajar. Tal vez se puede optar por un puesto de menor responsabilidad y con un mejor horario. Si lo anterior es inviable, hay otras soluciones: disminuir las horas de trabajo, empezando por evitar trabajar en fines de semana; cuidar el cuerpo a través del ejercicio; una buena alimentación y descanso; dedicar tiempo exclusivo para la diversión o quedar con amigos que no estén relacionados con el trabajo. Depresión, ansiedad o irritabilidad son síntomas del reajuste. Además, relajarse y disfrutar permitirá mejorar.

Eres uno de ellos si...

... La gente cercana te demanda más tiempo y te acusa de dedicarle demasiado al curro. Usas el trabajo como excusa para evitar a la gente. Otros disfrutan más de lo que tú consigues con tu empleo. Piensas en el trabajo todo el tiempo, incluso haciendo otras actividades. No tienes tiempo para sentarte, leer o disfrutar. Te motiva tu ocupación y tienes que emplearte duro en ella. Tus conversaciones suelen versar sobre asuntos laborales. Cuando no trabajas estás inquieto y aburrido. Siempre estás atento al móvil o al e-mail, incluso fuera de la oficina. Sabes que tu vida no está equilibrada, quizá cambies en el futuro, pero no ahora.

En primera persona

Eva Juárez. Ex adicta al trabajo.

¿Cómo era el trabajo?

Llevaba cuatro años trabajando a un ritmo frenético. Era responsable de un equipo de 30 personas. No podía marcharme si había cosas pendientes. Además, debía realizar viajes intercontinentales constantemente.

¿Qué pasó?

Un día me levanté con vértigos muy fuertes. Vino el médico a casa. A la mañana siguiente amanecí con el lado derecho de la cara paralizado. Ingresé por urgencias: me estuvieron haciendo pruebas, dijeron que podía ser estrés o tal vez un virus. Estuve cuatro días en el hospital, y aun así, me llamaban por temas del trabajo.

¿Cómo lo superó?

Un año después pude cambiar de departamento. La dinámica de trabajo ahora es más relajada. Antes me agobiaba mucho y ahora, aunque a veces hay mucha faena, es distinto. He aprendido a decir que no.

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